16 julio 2015

Tribunal británico cambia de opinión sobre vigilancia errónea a Amnistía Internacional por Jenna McLaughlin (The Intercept)

British Tribunal Flip-Flops on Wrongful Surveillance of Amnesty International
por Jenna McLaughlin (The Intercept)
Tribunal británico cambia de opinión sobre vigilancia errónea a Amnistía Internacional
«Un tribunal británico encargado de investigar el abuso público de la vigilancia admitió el miércoles que la agencia de espionaje del gobierno británico retuvo ilegalmente las comunicaciones que recogió de Amnistía Internacional, el mayor grupo de defensa de los derechos humanos del mundo.
La revelación, divulgada en un breve correo electrónico, es particularmente sorprendente dado que la semana pasada el Investigatory Powers Tribunal (Tribunal de poderes investigadores) emitió una resolución declarando que Amnistía no fue objeto de espionaje ilegal.
En respuesta a una demanda que Amnistía y otras nueve organizaciones de derechos humanos presentaron ante el tribunal en abril, dijo que sólo dos de los grupos -la Egyptian Initiative for Personal Rights (Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales) y el Legal Resources Centre in South Africa (Centro de Recursos Legales en Sudáfrica)- habían sido objeto de vigilancia ilegal.
En el correo electrónico enviado a Amnistía la noche del miércoles, el presidente del tribunal dijo que la retención ilegal de comunicaciones que anteriormente había dicho que había afectado al grupo egipcio, lo había hecho en realidad a Amnistía. 
El correo electrónico completo se reproduce aquí: 

"Por correo postal y correo electrónico
Estimados Señores
 

El Tribunal desea disculparse por y corregir un error en su resolución del 22 de junio de 2015. El pequeño número de documentos con respecto a los que el Tribunal hizo la constatación de que se había producido una infracción en virtud de la superación de los límites de tiempo para la retención (y que ahora se han entregado al Comisionado para su custodia en tanto no son destruidos) en realidad estaban relacionados con Amnistía Internacional Ltd (la cuarta demandante en IPT/13/194/ H) y no con la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales (el tercer demandante en IPT/13/168-173/H). Esta atribución errónea en nuestra resolución que ha sido puesta de relieve por los demandados, no se debe a ningún error en la información alegada por su parte.
Sinceramente suyo
Sir Michael Burton

President de el Investigatory Powers Tribunal
Amnistía Internacional respondió con indignación. En un comunicado de prensa, describía el correo electrónico del tribunal como una "revelación chocante" que "no mencionaba cuándo o por qué Amnistía Internacional fue espiada, o lo que se hizo con la información obtenida."
"La revelación de que el gobierno del Reino Unido ha estado espiando a Amnistía Internacional pone de relieve las insuficiencias manifiestas en la legislación de vigilancia del Reino Unido", dijo Salil Shetty, secretario general de Amnistíaen un comunicado. "Si no hubieran almacenado nuestras comunicaciones por más tiempo de lo que se les permite con las directrices internas, nunca lo habríamos llegado a saber. Lo que es peor, esto hubiera sido considerado perfectamente legal". 
Gauri van Gulik, directora adjunto de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central, manifestó su asombro ante lo absurdo de la situación. Amnistía había pasado 18 meses tratando de determinar qué grupos fueron vigilados, lo que culminó con el fallo de la semana pasada, explicó a The Intercept. Y ahora, dijo, resulta que hubo "un error cometido en la numeración de las demandas." Al parecer, el error fue señalado al tribunal por el GCHQ, añadió. "Por supuesto que esperaron sentados durante 10 días." 
"Lo más importante para nosotros es que la privacidad importa. La privacidad es importante para nosotros. Se dañó la confianza que los defensores de los derechos humanos tienen en nosotros", dijo. "Esto ha ido demasiado lejos." 
Naureen Shah, directora de seguridad y derechos humanos de Amnistía Internacional en EE.UU. escribió en un correo electrónico a The Intercept que a su grupo le preocupa que el Reino Unido "esté compartiendo la inteligencia obtenida de Amnistía con el gobierno de Estados Unidos, incluyendo las comunicaciones de ciudadanos estadounidenses como yo y/o comunicaciones sobre nuestra documentación de violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de Estados Unidos".
Amnistía Internacional, fundada en 1961, es el mayor grupo mundial de defensa de los derechos humanos, y ha recibido el Premio Nobel de la Paz por su trabajo. El grupo ahora se une a un gran número de organizaciones no gubernamentales atacadas por el Government Communications Headquarters -o GCHQ, el equivalente británico de la Agencia de Seguridad Nacional de los EE.UU. Entre ellos se incluyen la Unicef y Médicos del Mundo, de acuerdo con documentos de alto secreto publicados por The Guardian en diciembre de 2013.
Otros grupos de defensa de la privacidad reaccionaron con indignación a la revelación. "La farsa de hoy pone de relieve los problemas obvios con tribunales secretos en los que sólo una parte llega a ver, y desafiar, las pruebas", afirmó en un comunicado Eric King, director adjunto de Privacy International con sede en Londres. "Cinco jueces experimentados inspeccionaron las prueba secretas, aparentemente no las entendieron, y escribieron una sentencia que resultó ser falsa. Necesitamos saber por qué y cómo sucedió esto". 
Y concluyó: "Toda la confianza de un sistema semejante de supervisión actual podría mantener a raya el GCHQ se ha evaporado. Sólo reformas radicales asegurarán que esto nunca vuelva a suceder". 
La demanda de los 10 grupos decía que la recolección e inspección de sus mensajes amenazaba a las víctimas de abusos de derechos humanos, abogados, denunciantes de ilegalidades (whistleblowers) y otras personas que dependen de la confidencialidad al hablar con ellos. "La integridad de las comunicaciones de los solicitantes y la protección de sus fuentes es de suma importancia con el fin de que cumplan con eficacia su función de buscar, recibir y difundir información de interés público", reza la denuncia.
Es de notar que el tribunal no sentenció que la interceptación inicial de la agencia de espionaje británica de comunicaciones fuera ilegal, sino que se habían violado las normas de retención.»