19 agosto 2015

La revuelta griega amenaza el proyecto neoliberal en su conjunto por James K. Galbratih y Lynn Parramore (The Institute for New Economic Thinking)

Greek Revolt Threatens Entire Neoliberal Project
por James K. Galbratih y Lynn Parramore (The Institute for New Economic Thinking
La revuelta griega amenaza el proyecto neoliberal en su conjunto 
James K. Galbraith, autor de The End of Normal y profesor de la Escuela Lyndon B. Johnson de Asuntos Públicos de la Universidad de Texas en Austin, vivió desde dentro la crisis que llevó al reciente referéndum en Grecia. Galbraith trabajó durante los últimos años con el recién dimitido ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis como colega y co-autor, y acaba de regresar de Grecia, donde vio desde los tejados de la plaza Syntagma como los ciudadanos hacían historia al votar en contra de la austeridad. El autor analiza el dramático giro de los acontecimientos y lo que está en juego en el futuro en un momento en que la doctrina de la austeridad -y el proyecto neoliberal en su conjunto- está amenazado.

Lynn Parramore: ¿Cuál es su visión de la actitud de los poderes acreedores -el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE)- hacia Grecia?
Galbraith: Lo que ocurrió el 26 de junio fue que Alexis (Tsipras) se dio cuenta, por fin, de que no importaba cuántas concesiones hiciera no iba a conseguir ni la primera por parte de los acreedores. Eso es algo que Wolfgang Schäuble había ya dejado claro a Yanis (Varoufakis) meses antes.
Pero era difícil persuadir al gobierno griego de esto porque sus miembros, por supuesto, esperaban, como lo haría cualquiera que estuviera en una negociación, que si usted hace una concesión, la otra parte hará una concesión. Esa no fue la forma en que fueron las cosas. Los griegos siguieron haciendo concesiones. Presentaban un programa y la otra parte decía -como se puede leer en la prensa- oh, no, eso no es lo suficientemente bueno. Hagan otra. Entonces se quejaban de que los griegos no estaban siendo serios.
Lo que los acreedores querían decir con eso era esto: cuando usted venga y diga que está de acuerdo con lo que le decimos, entonces usted será serio. De lo contrario no. Esta es la forma en que los malos profesores tratan a los estudiantes muy recalcitrantes. Viene con un borrador y ellos dicen, no, eso no es lo suficientemente bueno. A hacer otro.
LP: ¿Difieren los acreedores individuales sobre cómo tratar a Grecia? 
G: Hay algunas divisiones entre los acreedores que son bien conocidas. Pero son variaciones sobre el tema de personas de criterio estrecho, cubiertas y enclaustradas que no entienden lo que está pasando en Grecia y no conocen su economía.  Así, por ejemplo, la Comisión Europea tiende a ser un poco más agradable, el Fondo Monetario Internacional tiende a ser mejor en la reestructuración de la deuda, pero peor en las cuestiones estructurales, y el Banco Central Europeo se enfureció por el hecho de que sus tecnócratas no podía entrar a cualquier ministerio de Atenas y hacer demandas y que se les prestara atención. Así que había diferentes aspectos que parecían crear problemas diferentes a los acreedores, pero todo se sumó al hecho de que entre ellos no había ninguna base para llegar a otro cosa que al Memorando de Entendimiento original (el programa de rescate). 
LP: ¿Qué provocó exactamente la ruptura que condujo al referéndum? 
G: Lo que sucedió fue que el FMI tomó el borrador que el grupo de negociación griego había presentado, y lo llenó de anotaciones en rojo en los márgenes, y se lo presentó a los griegos como un ultimátum. Esto es lo que vamos a aceptar. O más bien Junker (el presidente de la Comisión Europea) se lo presentó de nuevo a los griegos como un ultimátum. Y a Yanis se le dijo, lo tomas o lo dejas. Así que, básicamente, no tuvieron más remedio que abandonar la negociación.
LP: ¿Cómo cree que el referéndum ha cambiado la situación? ¿Ha mejorado la posición de los griegos o no?
G: Esa es una pregunta difícil. El reciente artículo de Ambrose Evans Pritchard es en gran medida certero ("Europe is blowing itself apart over Greece - and nobody seems able to stop it"). El gobierno griego, y en particular el círculo alrededor de Alexis, quedaron agotados por el proceso. Vieron que lo  que hacía la otra parte, de hecho, tenía el poder de destruir la economía griega y la sociedad griega -lo que está haciendo- de una manera muy brutal, muy sádica, porque la carga recae en gran medida en las pensiones. En algunos aspectos esperaban que el prevalecería, e incluso hasta cierto grado pensaban que esa era la mejor manera de salir de esto. Los votantes hablarían y lo aceptarían. Dejarían el gobierno y habría elecciones.  
Pero la sociedad civil asumió la situación de la manera más dramática y heroica. Fue algo increíble de ver. El 61 por ciento de los griegos, sorprendentemente, votaron no. Eso, por un momento, dio una sacudida de adrenalina a todo el mundo en el gobierno. Pero a la mañana siguiente, estaban de nuevo donde estaban antes. Y es por eso, por supuesto, por lo que Yanis dimitió en ese momento. Qué pasará ahora realmente dependerá de las negociaciones con los acreedores en Bruselas. Es una situación muy incierta. Depende mucho de las personas específicas en el equipo griego. 
LP: ¿Cuáles son las alternativas para Grecia en este momento?
G: Capitulación o salida. Realmente depende de un juicio político en el gobierno griego, que es opaco para mí. Definitivamente hay, digamos, un cónclave proclive a la concesión alrededor de Alexis Tsipras. Eso es un problema, ya que no es, obviamente, lo que quiere el pueblo griego.
LP: ¿Qué significa para el resto del mundo que Grecia capitule o salga? ¿Qué está en juego?
G: Lo que está en juego es una rebelión en verdad heroica de un pueblo asediado contra una doctrina que ha estado destruyendo sus vidas -la doctrina de austeridad y el proyecto neoliberal en su conjunto. Para el resto de nosotros, lo que está en juego es si tenemos el coraje moral y el sentido de la responsabilidad ética de hacerle frente.
LP: ¿Está la doctrina de la austeridad -que ha sido ampliamente desacreditada por los economistas- en serio amenazada?
G:  Definitivamente está amenazada por un movimiento político cada vez más envalentonado en toda Europa -desde luego en España, en Irlanda, probablemente en Portugal, Italia y Francia. Así que la respuesta es sí. Esto es lo que aterroriza a las élites europeas sobre la situación griega. Lo que Syriza hizo fue acabar -y el referéndum completó el trabajo- con el liderazgo de la clase anterior de condominio de partidos gobernantes, que eran un partido conservador neoliberal y un partido social(ista) neoliberalizado. Ahora ¿qué es lo que pasa en el resto de Europa? Mira Alemania, mira a Francia. Usted encontrará exactamente lo mismo. Y, por supuesto, las élites de esos países temen que se dé el mismo fenómeno. Así que lo que estamos viendo es una reacción alérgica a lo que consideran una amenaza política de primer orden