18 agosto 2015

Grecia: ¿Ha capitulado Tsipras verdaderamente? por Maria Malagardis (Libération)

Grèce : Tsípras a-t-il vraiment capitulé ?
por Maria Malagardis (Libération)
Grecia: ¿Ha capitulado Tsipras verdaderamente? 
El primer ministro griego ha cedido a la mayor parte de los requisitos de Bruselas y el FMI, pero salvó la cabeza y probablemente evitó el "Grexit".
«"Capitulation", "rendición"… : este viernes por la mañana el concierto triunfal de todos los que, en ocasiones con júbilo sospechoso, comentaban las recientes propuestas del primer ministro griego Alexis Tsipras, hacían a veces recordar la famosa frase: "Cuando el sabio señala la luna, el tonto mira el dedo".
Cierto es que están en las antípodas del programa electoral de Syriza, la izquierda anti-austeridad, tal como habían sido formuladas antes de la llegada al poder de Alexis Tsipras a finales de enero. Después de la votación en el Parlamente griego este viernes por la noche, tanto la franja izquierda de Syriza como su aliado en el gobierno (Anel, la derecha nacionalista) tendrá que tragarse ese difícil sapo. Los cuales habían hecho de la reducción del IVA en las islas y de la reducción del presupuesto militar, sus líneas rojas. Ya Panagiotis Lafazanis, un líder de la izquierda Syriza, así como miembros de Anel, habían advertido que podían no votar a favor de la última lista de propuestas.

Pero incluso en ese caso, no tendrán dificultad en principio en ser adoptadas con el apoyo de los partidos de la oposición, que había sellado el lunes un pacto con Tsipras, ofreciéndole en bandeja su apoyo en las sus negociaciones que entablaría al día siguiente el Primer Ministro en Bruselas después de ganar el referéndum del domingo. 
¿Victoria póstuma del "sí"? 
¿Las propuestas de Tsipras señalan precisamente la victoria del campo del sí (a la austeridad: por lo demás todo el mundo está de acuerdo en el sentido del referéndum), mientras Tsipras había llamado a votar no, logrando una victoria aplastante del 61%?
En parte, es verdad, el "sí" ganó una victoria póstuma. Pero en ese caso, es el estrangulamiento económico de Grecia desde el anuncio del referéndum y el chantaje de los acreedores lo que ha dado sus frutos. Ya habrá tiempo más adelante para evaluar el impacto en la imagen de Europa de una estrategia que intenta imponer mediante la violencia económica, una opción diferente a la que resulta de las urnas. No habiéndose beneficiado de ningún período de gracia, ninguna flexibilidad, para consultar al pueblo de Grecia, Tsipras ha visto realmente hundirse la economía de su país como un castillo de naipes. 
Pero si hubiera aceptado dichas medidas antes del referéndum, habría firmado su muerte política. Lo que era tal vez la intención de los acreedores desde que fue elegido. Todavía disfrutando del éxito del referéndum del 5 de julio, Tsipras salva al menos su cabeza. Y también logró, en parte, salvar los muebles.
¿Cede en lo que respecta a las privatizaciones? Pero con tantas condiciones, que habrá que esperar a su puesta en práctiva. ¿Acepta unas ambiciosas tasas de excedentes presupuestarios? Pero menos ambiciosas (o delirantes) que las que se exigían al principio, y aún así con la condición de que estos objetivos sean revalorados más adelantes según el estado de la economía griega. ¿Cede en el aumento del IVA en un 23% para los restaurantes? Pero no para los hoteles, que se mantiene en un 13% o en el consumo de electricidad, como era requerido por los acreedores.
La insolvencia de la deuda, un tabú levantado
En cuanto a la "victoria" de los acreedores, que han logrado imponer a Tsipras la supresión del subsidio de solidaridad social para los pensionistas que ganan menos de 500 euros, no será efectivo hasta 2020 y "reemplazado", a continuación, por otro sistema. Pero en el fondo, ¿quién puede regocijarse en una victoria sobre los "beneficios" de los que viven por debajo del umbral de la pobreza, si es que en realidad se materializa? 
Tsipras, al menos, ha obtenido por fin el levantamiento de un tabú: la insolvencia de la deuda griega fue admitida por primera vez, incluso por el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, abiertamente a favor de un Grexit. 
Frente a este escenario que sería el peor de los casos, Tsipras ha limitado los daños y salvado la cabeza. Y nada indica que el folletón termine aquí. Si bien esta pírrica victoria de los acreedores ha empañado considerablemente la imagen de la familia europea.»