30 septiembre 2015

"Alemania nunca ha pagado". Entrevista con Thomas Piketty por Georg Blume (Die Zeit)

"Deutschland hat nie bezahlt" 
Entrevista con Thomas Piketty por Georg Blume (Die Zeit)
"Alemania nunca ha pagado"
El economista Thomas Piketty pide una gran conferencia sobre la deuda. Alemania menos que nadie debería negarse a ayudar a los griegos.
Desde el éxito de su libro El capital en el siglo XXI, el francés Thomas Piketty es uno de los economistas más influyentes del mundo. Sus teorías sobre la distribución del ingreso y la riqueza desencadenaron el año pasado un debate mundial. En la conversación con Die Zeit se pronuncia con decisión sobre el debate de la deuda europea.
DIE ZEIT: ¿Podemos los alemanes alegrarnos de que en la actualidad incluso el Gobierno francés rinda culto a los dogmas de la austeridad de Berlín?
Thomas Piketty: De ningún modo. Ni para Francia ni para Alemania puede ser motivo de alegría. Más bien me temo que los conservadores, en particular en Alemania, están a punto de destruir Europa y la idea europea -y principalmente por su terrible falta de memoria histórica.

ZEIT: Pero nosotros los alemanes ya nos hemos enfrentado a nuestra propia historia.
Piketty: ¡Pero no en lo que se refiere al reembolso de la deuda! Precisamente ese recuerdo debería ser significativo para la Alemania de hoy. Contemple la historia de la deuda pública: Gran Bretaña, Alemania y Francia estuvieron en otro momento en la situación en la que Grecia está hoy, incluso padeciendo un mayor endeudamiento. Por eso, la primera lección que se puede extraer de la historia de la deuda pública es que no estamos ante un problema nuevo. Siempre hubo diferentes formas de cancelar las deudas. Y nunca sólo una cómo Berlín y París quieren hacer creer a los griegos. 
ZEIT: ¿Pero las deudas deben pagarse?
Piketty: Mi libro habla de la historia de los ingresos y la riqueza, también de la pública. Lo que más me llamó la atención al escribirlo fue que Alemania es, en realidad, el ejemplo perfecto de país que en la historia nunca ha pagado su deuda pública. Ni después de la Primera ni después de la Segunda Guerra Mundial. Hizo que fueran otros los que pagaran, como después de la Guerra franco-prusiana de 1870 cuando exigió el pago de una gran cantidad a Francia y la acabó recibiendo. Por ello el estado francés padeció durante un siglo bajo las deudas. De hecho la historia de la deuda pública está llena de ironías. Rara vez sigue nuestras ideas de orden y de justicia.
ZEIT: ¿Pero de ello no se puede sacar la conclusión de que hoy no podamos hacerlo mejor?
Piketty: Cuando escucho a los alemanes decir que mantienen una postura muy moral sobre la deuda y creen firmemente que las deudas deben ser reembolsados, entonces pienso: ¡qué gran broma! Alemania es el país que nunca ha pagado sus deudas. No está legitimada para dar lecciones a otros países.
ZEIT: ¿Quiere ayudarse de la historia para presentar como ganadores a los países que no pagan sus deudas?
Piketty: Precisamente un estado así es Alemania. Pero vayamos más despacio: La historia nos enseña que hay dos posibiliades para que un estado fuertemente endeudado salde sus pagos atrasados. Un ejemplo lo personifica el Reino Unido en el siglo XIX después de las guerras napoleónicas: Es el método lento que se recomienda hoy a Grecia. El Reino Unido tuvo que apretarse el cinturón mediante una rigurosa gestión presupuestaria -es cierto que el sistema funcionó pero fue algo extremadamente largo. Durante cien años los británicos dedicaron del dos al tres por ciento de su economía al reembolso de la deuda, más de lo que gastaban en escuelas y educación. Esto no tiene que ser y no debería ser así hoy. Porque el segundo método es mucho más rápido. Alemania lo ha comprobado en el siglo XX. En lo esencial consiste de tres componentes: Inflación, un impuesto especial sobre la riqueza privada y el recorte de la deuda. 
ZEIT: ¿Y ahora quiere decirnos que nuestro milagro económico se basa en recortes de deuda que hoy negamos a los griegos?
Piketty: Exacto. El estado alemán tenía una deuda al final de la Segunda Guerra Mundial que equivalía al 200 por ciento de su producto nacional. Diez años después quedaba una pequeña parte, el endeudamiento del estado estaba por debajo del 20 por ciento del producto social. Francia logró en esa época una hazaña similar. Nunca hubiéramos logrado esta reducción increíblemente rápida de la deuda a través de la disciplina fiscal que hoy recomendamos a Grecia. En su lugar nuestros dos países usaron el segundo método con los tres componentes mencionados, incluido el recorte de la deuda.
Piense en el Acuerdo de la Deuda de Londres de 1953, donde fue cancelada el 60% de la deuda exterior alemana y se reestructuró su deuda interna.
ZEIT: Se hizo así por la idea de que las altas exigencias de reembolso impuestas a Alemania después de la Primera Guerra Mundial fueron una de las causas que llevaron a la Segunda. ¡Esta vez se quería perdonar a Alemania sus pecados!
Piketty: ¡Tonterías! No tuvo nada que ver con ideas morales, sino que fue una decisión económica racional. En aquel entonces se reconoció correctamente: Después de una gran crisis a la que sigue la carga de una gran deuda, llega un momento en el que hay que mirar al futuro. No se puede esperar de las nuevas generaciones que paguen durante décadas por los errores de sus padres. Los griegos han cometido sin duda graves errores. Hasta 2009 los gobiernos en Atenas falsificaron sus presupuestos.  Pero la jóvenes griegos no son más responsables de los errores de sus padres de lo que lo era la generación de jóvenes alemanes en los años cincuenta y sesenta. Ahora debemos mirar hacia adelante. Europa se fundó en el olvido de la deuda y la inversión en el futuro. Y no precisamente en la idea de la penitencia eterna. Eso es algo que tenemos que recordar.
ZEIT: El fin de la Segunda Guerra Mundial supuso una ruptura civilizacional. Europa era como un campo de batalla. Eso es diferente hoy. 
Piketty: Rechazar la comparación histórica con el período de la posguerra sería un error. Tomemos la crisis financiera de 2008/2009: ¡Eso no fue una crisis! Fue la mayor crisis financiera desde 1929. Así que tenemos que hacer estas comparaciones históricas. Esto también se aplica al producto social griego: Entre 2009 y 2015 se redujo en un 25 por ciento. Esto es comparable a las recesiones en Alemania y Francia entre 1929-1935.
ZEIT: Muchos alemanes creen que los griegos hasta la fecha no se han retractado de sus errores y quieren seguir con el mismo nivel de gasto público.
Piketty: Si les hubiéramos dicho a ustedes, los alemanes, en la década de 1950 que no habían reconocido adecuadamente sus errorestodavía estarían reembolsando sus deudas. Por suerte, fuimos más inteligentes que eso. 
ZEIT: El ministro de Finanzas alemán parece creer, sin embargo, que la salida de Grecia de la zona euro podría consolidar Europa aún más rápido.
Piketty: Si empezamos por expulsar a un país, la crisis de confianza en la que se encuentra la zona euro puede agravarse. Los mercados financieros abordarían en seguida a otro país. Sería el principio de una larga agonía en el curso de la cual corremos el riesgo de sacrificar el modelo social europeo, su democracia, su civilización en el altar de una política de endeudamiento conservadora e irracional.
ZEIT:  ¿Cree que nosotros los alemanes no somos lo suficientemente generosos?
Piketty: ¿De qué está hablando? ¿Generosos? Hasta ahora Alemania se benefició de Grecia ya que da préstamos a relativamente altas tasas de interés.  
ZEIT: ¿Cuál es su propuesta de solución a la crisis? 
Piketty: Necesitamos una conferencia sobre el conjunto de la deuda europea como después de la Segunda Guerra Mundial. Es inevitable una reestructuración de la deuda, no sólo en Grecia, sino en varios países europeos. Precisamente hemos perdido seis meses en negociaciones totalmente opacas con Atenas. La idea del Eurogrupo de que Grecia alcanzará un superávit presupuestario del 4% del PIB y pagará sus deudas dentro de 30 a 40 años está todavía sobre la mesa. Al parecer, van a llegar a un superávit del 1% en 2015, y luego del 2% en 2016 y 3,5% en 2017. ¡Totalmente ridículo! Esto nunca va a suceder. Sin embargo, seguimos posponiendo el necesario debate sobre la deuda hasta que las ranas críen pelo.
ZEIT: ¿Y se produciría después de un recorte de la deuda?
Piketty: Se requeriría una nueva institución democrática europea que decidiera sobre el nivel permitido de deuda a fin de evitar un resurgimiento de la deuda. Esto podría hacerlo por ejemplo una cámara de Parlamento Europeo surgida a partir de los parlamentos nacionales. Las decisiones financieras no pueden substraerse a los parlamentos. Socavar la democracia en Europa, como Alemania hace hoy en día, al insistir en los mecanismos automáticos impuestos por Berlín, es un gran error. 
ZEIT: Precisamente su presidente François Hollande fue el primero en fracasar en su crítica al pacto fiscal.
Piketty: Eso no mejora las cosas. Si en los últimos años, las decisiones en Europa se hubieran tomado de manera democrática, habría hoy en Europa una austeridad menos estricta.
ZEIT: Eso no lo defiende en Francia ningún partido. La soberanía nacional se considera sagrada.
Piketty: En efecto, en Alemania hay más gente que piensa que Europa debe ir en dirección a una nueva fundación democratica que en Francia con sus numerosos defensores de la soberanía. Además nuestro presidente aún es prisionero del fracasado referéndum de la Constitución europea de 2005. François Hollande no entiende los cambios que ha provocado la crisis finaciera. El egoísmo nacional es algo que tenemos que superar.
ZEIT: ¿Qué ejemplos de egoísmo nacional ve en Alemania?  
Piketty: Creo que la Alemania de hoy está muy marcada por la reunificación. Durante mucho tiempo hubo miedo a quedarse rezagados en lo económico. Pero la reunificación tuvo éxito gracias a un modelo social adecuado y una estructuras industriales intactas. Pero entre tanto, el país se siente tan orgulloso de su éxito que quiere impartir lecciones a otros países. Lo que es un poco infantil. Por supuesto que entiendo la importancia que tuvo una reunificación exitosa para la historia personal de Angela Merkel. Pero Alemania tiene que cambiar su forma de pensar. De lo contrario, su actitud se convertirá en una gran amenaza para Europa. 
ZEIT: ¿Qué le aconsejaría a la Canciller?
Piketty: Los que hoy quieren expulsar a Grecia de la zona euro, terminarán en el basurero de la historia. Si la Canciller quiere asegurar su lugar en la historia, al igual que le sucedió a Kohl con la reunificación, tiene que promover un acuerdo exitoso sobre el tema de Grecia -incluyendo una conferencia de la deuda con la que poder empezar de nuevo desde cero. Pero con una nueva disciplina presupuestaria, mucho más estricta que antes.»