12 julio 2015

Espionaje económico, prioridad de la NSA por Martin Untersinger y Damien Leloup (Le Monde)

L’espionnage économique, priorité de la NSA 
por Martin Untersinger y Damien Leloup (Le Monde
Espionaje económico, prioridad de la NSA
«¿La lucha contra el terrorismo, prioridad de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) y sus aliados? En realidad no, de acuerdo con la nueva serie de documentos publicados por WikiLeaks el lunes 29 de junio, en colaboración con Mediapart y Libération.
Tras haber publicado la semana pasada, los informes de vigilancia de las comunicaciones de los Presidentes Chirac, Sarkozy y Hollande, los nuevos documentos publicados por WikiLeaks muestran que fueron intervenidas por la agencia de inteligencia estadounidense las comunicaciones de al menos dos ministros de economía -Pierre Moscovici y François Baroin.
En estas notas internas, clasificadas en su mayoría como no foreign  ("no compartir con extranjeros"), la NSA muestra un conocimiento muy preciso del contenido de una conversación entre Pierre Moscovici y el senador del PS Bourquin Marcial. Este último, advierte al Sr. Moscovici sobre una subida del Frente Nacional en caso de la eliminación del subsidio équivalent-retraite, un dispositivo para los desempleados próximos a la edad legal de jubilación. El nivel de detalle deja pocas dudas de que la conversación fue escuchada por la NSA. 

Otro documento resume las posiciones que va a adoptar Baroin justo antes de una cumbre del G-7 y del G-20, en 2012. El origen de esta información es menos clara, y podría provenir tanto de escuchas como de la interceptación de un documento interno de Bercy. Otros documentos hacen balance de la posición francesa en materia de libre comercio, y señalan que las críticas formuladas por Nicolas Sarkozy contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2008 "no son compartidas por su gobierno." 
Nuevas revelaciones
El único documento publicado el 29 de junio que fue compartido por la NSA con sus socios de la alianza llamada de los Cinco Ojos (EE.UU., Canadá, Australia, Gran Bretaña, Nueva Zelanda) concierne la información sobre Jean-David Levitte, el ex embajador de Francia en Washington. En 2008, se había publicado un informe señalando el papel de las empresas francesas en el escándalo "petróleo por alimentos", un complejo asunto de malversación de fondos en el contexto de un plan para ayudar a Irak acompañado de contrapartidas. Una nota de la NSA informa de que el informe ha sido calificado como "escandaloso" por el embajador, "porque no cita ninguna compañía americana." "El embajador dijo que la mayoría de las empresas francesas involucradas eran filiales de empresas estadounidenses (...); tiene previsto publicar, con el consentimiento del Ministerio de Relaciones Exteriores, la lista de estas empresas." 
Estas nuevas revelaciones rompen un poco más la línea de defensa de la NSA desde las primeras revelaciones en junio de 2013. Muchos funcionarios estadounidenses se defendieron entonces de practicar el espionaje industrial alegando la seguridad nacional como el principal criterio de la vigilancia llevada a cabo por los Estados Unidos. "No es ningún secreto que los servicios recopilan información sobre temas económicos y financieros. Lo que no hacemos, como hemos dicho en repetidas ocasiones, es usar nuestras capacidades de vigilancia externa para robar secretos comerciales de empresas extranjeras en nombre de -o para darles la información que recopilamos a- empresas de Estados Unidos a fin de aumentar su competitividad", explicó James Clapper, director de inteligencia de Estados Unidos después de que los documentos de Edward Snowden revelaron que la NSA había espiado a la empresa brasileña Petrobras. 
Los documentos publicados por WikiLeaks muestran que, por el contrario, los EE.UU. no dudan en movilizar a sus agencias de inteligencia y sus enormes recursos, para recopilar información estratégica que podría darles una ventaja económica -y a veces compartir esta información con sus aliados. Uno de éstos documentos lista los objetivos estratégicos para la agencia de inteligencia: en su interior figuran sectores económicos tan diversos como las telecomunicaciones, la salud y la energía.
Por otra parte, la posición moral adoptada por los EE.UU. frente a China en materia de espionaje económico es cada vez más difícil de sostener. La prensa estadounidense revela con frecuencia la existencia de ataques cibernéticos teledirigidos desde Pekín contra intereses de Estados Unidos, sobre todo económicos. Ataques que China niega rutinariamente y que Washington condena presentando a China como un país que no respeta las normas del comercio internacional. Unas reglas que los Estados Unidos parecen igualmente dispuestos a ignorar.»