26 junio 2015

El espectacular retorno a la escena de WikiLeaks por Damien Leloup y Martin Untersinger (Le Monde)

Le spectaculaire retour sur scène de WikiLeaks 
por Damien Leloup y Martin Untersinger (Le Monde)
El espectacular retorno a la escena de WikiLeaks
«WikiLeaks había caído un poco en el olvido. Tras sus golpes espectaculares de 2010, cuando dio a conocer la cara oculta del ejército y de la diplomacia estadounidense, la página web fundada y dirigida por Julian Assange había seguido publicando documentos, pero no aterrorizando a las cancillerías del mundo  entero. 
Hasta hace unos días, las últimas publicaciones del sitio estaban de hecho muy lejos de la altura de sus últimas hazañas: destacaban notablemente los correos electrónicos hackeados a finales de 2014, en los servidores de Sony Pictures. WikiLeaks ha reorganizado y ordenado para facilitar su investigación documentos ya semipúblicos  -pero difíciles de encontrar, y mucho más de explorar- . El sitio también ha publicado en varias ocasiones, los borradores de varios acuerdos internacionales: a menudo provisionales y fragmentados, estos documentos no han llamado mucho la atención de los medios.

"Cables saudíes"
Pero hace unos días, el sitio del activista australiano publicó los "Cables saudíes", una serie de piezas que muestran cómo el régimen de Riad utiliza su fortuna para silenciar a los críticos, incluso en el extranjero. La organización se apoderó de más de medio millón de cartas, correos electrónicos y cables elaborados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita o de sus representantes en el extranjero.
De esta mina, cuyo origen se desconoce, WikiLeaks ha revelado hasta ahora una pequeña parte, compuesta de 70 000 documentos, en colaboración con el diario libanés Al-Akhbar, uno de los órganos de la prensa árabe más hostil a la monarquía saudí. El conjunto ofrece una visión general de cómo Riad ha comprado una red de fieles no sólo en el país del Cedro, sino en todo el mundo árabe y musulmán.
Esta publicación inició el retorno de WikiLeaks a la escena mediática. Publicando, el martes, 23 de junio extractos de los informes internos de la NSA estadounidense que muestran que por lo menos tres presidentes franceses habían sido colocados bajo vigilancia, el sitio de Julian Assange ha logrado un nuevo "hit" importante. 
No tanto por el carácter internacional de estas revelaciones -después de la información de Edward Snowden sobre las escuchadas efectuadas contra la canciller alemana, Angela Merkel, la sorpresa es relativa- sino debido a su naturaleza. Los extractos de los informes publicados provienen de hecho de los llamados informes "gamma" de la NSA -es decir, informes más clasificados que los documentos revelados hasta ahora por Snowden.  
¿De dónde provienen? Un misterio. El sitio relanzó en mayo su sistema de informantes anónimos para enviar documentos seguros. Éste había sido interrumpido en 2010 cuando algunos miembros habían abandonado WikiLeaks con cajas destempladas. Puede ser por este medio que el sitio ha obtenido los documentos que publica hoy. WikiLeaks siempre se ha jactado de haber establecido un sistema de envío de documentos inviolable, incluso para los propios miembros de WikiLeaks, y afirma ser incapaz de conocer el origen de una filtración. Esto es, si ha pasado a través del sistema seguro establecido por el sitio.
WikiLeaks volvió brevemente al centro de la escena en el verano de 2013, llegando en ayuda de Edward Snowden, ex subcontratista de la NSA, que acababa de revelar su nombre, su rostro, y su papel al mundo entero. Atrapado en el aeropuerto de Moscú, después de ver cancelado su pasaporte, estaba flanqueado por Sarah Harrison, una abogada enviada por WikiLeaks para tratar de sacarlo de Hong Kong, donde se reunió con los periodistas Glenn Greenwald y Laura Poitras. Pero WikiLeaks había entonces permanecido en gran medida en segundo plano durante las muchas revelaciones sobre la base de documentos de Edward Snowden, aunque trataran sobre su especialidad, la vigilancia electrónica. 
Recluido en Londres
Aún así, las circunstancias personales de Julian Assange siguen siendo incómodas. El fundador de WikiLeaks vive recluido en la Embajada de Ecuador en el Reino Unido desde el 19 de junio del 2012, sin la posibilidad de salir en un futuro próximo. La justicia sueca todavía quiere oírlo, por el momento como testigo, para responder a cargos de violación y asalto sexual. Assange lo niega y afirma ser víctima de un complot organizado por los Estados Unidos.
Se niega a ir a Suecia para responder a las preguntas de los investigadores, diciendo que corre el riesgo de ser extraditado a los EE.UU., donde podría ser llevado ante la justicia, y propuso varias veces responder a las preguntas de los investigadores por videoconferencia. Estos se negaron, argumentando que el señor Assange había huido de Suecia cuando sabía muy bien que los investigadores estaban buscándolo. El Tribunal Supremo de Suecia rechazó su solicitud el 11 de mayo para cancelar la orden de detención lanzada contra él. 
Otra incertidumbre se refiere todavía a los fondos a disposición de WikiLeaks, que ha multiplicado en los últimos meses sus peticiones de donaciones. Hace un mes la organización había, por primera vez, prometido dinero a cambio de los documentos: el sitio ha "puesto precio" al contenido del acuerdo de libre comercio transpacífico TPP, negociado en secreto, y prometió 100.000 dólares (89.000 €)  a cualquier persona que le transmita el contenido. Para financiar este premio, el sitio pidió donaciones -este miércoles, 24 de junio se habían recaudado sólo tres cuartas partes del dinero. Surfeando la ola de revelaciones franceses, WikiLeaks ya ha lanzado un nuevo llamamiento a la solidaridad