01 julio 2015

Cómo el Estado Islámico está jugando con nuestra prensa y políticos por Juan Cole (Truthdig)

How Our Press and Politicians Are Being Played by Islamic State 
por Juan Cole (Truthdig)
Cómo el Estado Islámico está jugando con nuestra prensa y políticos
«Vi un montón de titulares el viernes tratando de vincular los ataques violentos por parte de los musulmanes radicales en Francia, Túnez y Kuwait, pero no creo que haya realmente una conexión. Incluso el intento concertado de encontrar aquí un patrón es probablemente equivocado. Peor aún, le hace el juego a Daesh (ISIS, ISIL), que quiere que pensemos que es más potente y está más extendido de lo que lo es. De hecho, su capital está sitiada por los kurdos de izquierda y la última semana las cosas no le han ido bien.

El asesinato en Lyon fue cometido por un empleado contra su jefe aunque el asesino utilizó símbolos de Daesh (ISIS, ISIL). Probablemente se trató sólo de un asesinato cometido por una persona perturbada, y posiblemente estuvo relacionado con algún resentimiento vinculado al trabajo. La policía francesa por el momento no lo ve como el acto de una organización. Si se trató de un asesinato, fue como los 45 que tienen lugar todos los días en los EE.UU.. Nuestros asesinos solitarios prefieren los trajes de Batman o trajes Ninja a la bandera salafista negra, pero son perseguidos por diferentes temores paranoides.
Al igual que en Lyon, el ataque en Susa en Túnez se llevó a cabo por un solo individuo. Era un individuo solitario mortal, que mató a más de dos docenas con su Kalashnikov semiautomático. Su ataque tenía el objetivo de disuadir a los turistas de viajar a Túnez este año. El turismo es un 7 por ciento del PIB de Túnez, y el gobierno saca una buena tajada a través de los impuestos. Los vigilantes radicales también solían hacer esas cosas en Egipto en la década de los noventa. Los secularistas de Nidaa Tounes ganaron las elecciones parlamentarias en octubre pasado, y los grupos marginales de la extrema derecha enloquecieron a causa de este resultado. Pero se trata de grupos marginales. Recuerden que la mayoría de los tunecinos votaron por opciones seculares el otoño pasado.
El hombre que hizo detonar la bomba en Kuwait en medio de una mezquita chií evidentememente sabía lo que estaba haicendo. Kuwait es un pequeño país de 3.3 millones, de los cuales sólo 1.2 millones son ciudadanos. Un 30 por ciento de la población es chií. El atacante les estaba poniendo un cebo. Al igual que con Irak y Siria, Daesh quiere una guerra civil en Kuwait, en medio de la cual podría esperar dar un golpe de Estado y llegar al poder. 
Salafistas suníes en Kuwait han enviado millones a los rebeldes en Siria, y es probable que no se hayan preocupado lo bastante de saber en manos de quien acababan el dinero y las armasIrán e Irak chiítas apoyan al presidente Bashar al-Assad, y aunque no sabemos que la congregación de la mezquita chií sea política, estaban en el punto de mira de Daesh. Esta es la primera vez que la violencia siria ha llegado a golpear a uno de los Estados Árabes del Golfo (CCG) en el trasero. Puede que no sea la última, y puede provocar un replanteamiento de la política en Siria por parte de los kuwaitíes.
Vivimos en un mundo en el que tres hombres, cada uno con armas poderosas, pueden sacudir al mundo si actúan en un mismo día. Algo va mal en un mundo así -es demasiado vulnerable.»