09 abril 2015

Quién está deprimido, no quiere hacer daño a los demás por Christian Honey (Die Zeit)

Wer depressiv ist, will anderen kein Leid antun 
por Christian Honey (Die Zeit)
Quién está deprimido, no quiere hacer daño a los demás 
El debate acerca del estado de salud del copiloto del vuelo 4U9525 daña a las personas con trastornos mentales. Son injustamente estigmatizadas.
«¿En qué medida estaba realmente enfermo Andreas Lubitz? Y lo más importante ¿qué padecía? El copiloto del vuelo de Germanwings 4U9525 se dice, según las informaciones conocidas hasta ahora, ha estrellado el avión con 149 personas más a bordo. Al dorso se incluyen detalles sobre su baja por enfermedad en el día en que el Airbus A320 se estrelló en los Alpes. Sin evidencia de la fiscalía, los medios de comunicación especulan abiertamente sobre una enfermedad mental de Lubitz, citando sólo "círculos próximos a la investigación".
El fiscal francés, Brice Robin, con sus declaraciones públicas no sólo se ha anticipado a cualquier investigación forense sobre las causas del accidente. Las informaciones sitúan las enfermedades mentales en la proximidad de los actos criminales. Quien las padece, aparece inmediatamente como un peligro para sí mismo y los otros. Pero, ¿entrañan las depresiones de hecho tales riesgos para la seguridad general? De ningún modo. Los expertos advierten contra esta falacia.

"En la actualidad padecen en Alemania más de 4,5 millones de personas una depresión diagnosticada", dice Isabella Heuser, Directora del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Charité en Berlín. "Eso es alrededor de un 6 por ciento de la población total. La cifra real es probablemente mucho mayor." Eso muestran encuestas representativas, como las del Instituto Robert Koch, que apareció en 2013 en el Boletín Federal de Salud.
De acuerdo con el estudio publicado, entre los 8 000  encuestados, más del ocho por ciento informan de los síntomas clásicos de la depresión clínica. El riesgo de recibir en algún momento de la vida un diagnóstico de depresión es, según el estudio, de aproximadamente un 12 por ciento. Estas cifras muestran claramente algo: La depresión es una enfermedad muy extendida (Busch et al., 2013).
Los pensamientos suicidas no son un síntoma
La Guía de diagnóstico de Psiquiatría (CIE-10) describe los síntomas de la depresión de la siguiente manera: "La capacidad de placer, el interés y la concentración se reducen. La fatiga pronunciada puede sobrevenir después de cualquier esfuerzo. El sueño se altera, el apetito se reduce. La autoestima y la confianza en sí mismo casi siempre se ven afectados." También se declara que pueden aparecer "síntomas somáticos" paralelos incluyendo "despertar temprano, depresión matutina, significativo retraso psicomotor, agitación, pérdida de apetito, pérdida de peso y pérdida de la libido." No hay rastro de pensamientos que implican matar. Éstos se producen pero con la diferencia de que la agresividad de estos pensamientos no está dirigida contra otros.
"Entre los síntomas de la depresión no figura el deseo de dañar a otras personas. A lo largo de mi carrera no he visto esto ni en un solo paciente", dice Ulrich Hegerl que dirige el Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad de Leipzig. Hegerl espera que el estigma de la depresión no reviva después de las especulaciones en torno al accidente deliberado del avión de Germanwings en los Alpes franceses.
No deben confundirse enfermedades completamente diferentes. Si el accidente ha sido un hecho del tipo al que apuntan los investigadores sobre la base los conocimientos actuales, posiblemente esté asociado con psicosis y trastornos de personalidad narcisista, no con la depresión clásica. Sólo en casos muy graves y rara vez sucede que la gente mate a otros y finalmente se suicide. En todo caso se tiende a tener una relación muy estrecha con las personas que matan. Tales actos suceden pero no por odio a las personas, sino por convencimiento de los otros padecen una situación similar a la de uno mismo. Andreas Lubitz sólo conocía a los otros miembros de la tripulación, no a las otras 144 personas a bordo.
La depresión es un enfermedad tratable  
"La depresión es una enfermedad del cerebro, como la enfermedad de Alzheimer o el Parkinson. Pero a diferencia de estas graves enfermedades graves, la depresión es hoy altamente tratable", afirma la doctora Heuser de la Charité. "Hoy la opinión predominante en psiquiatría es que la depresión es un desequilibrio en el número de los diferentes receptores cerebrales que vinculan las hormonas del estrés", dice Heuser.
El desequilibrio de estos receptores se hereda de una generación a la siguiente, pero a través de los genes, sino epigenéticamente, sin que exista una mutación. Las personas con este desequilibrio reaccionan con más sensibilidad a la acumulación de estrés. No son las circunstancias de la vida quienes desencadenan directamente la depresión, sino que la predisposición hereditaria hace a uno más propenso a ello.
El número de depresiones conocidas y diagnosticadas en la mayoría de las estadísticas es dos veces más alta entre las mujeres que en los hombres. "Sin embargo, esto no se debe tanto a las diferencias biológicas", dice Heuser. "Durante los últimos diez años, el número de depresiones diagnosticadas ha aumentado en ambos sexos, pero los hombres se acercan lentamente a las mujeres." 
Contrariamente a una suposición muy popular, este aumento no se debe a que más personas hoy sufran de depresión que a principios de los diagnósticos de depresión. Varios estudios realizados en los últimos años han demostrado que el número de depresivos permanece relativamente constante. 
Sin embargo, "de 100 personas con depresión hoy van tal vez 60 al médico", dice Ulrich Hegerl de la Universidad de Leipzig. "De estos 60 aproximadamente la mitad son diagnosticados inmediatamente. Una de las razones para ello es que los médicos de familia no están entrenados suficientemente para reconocer detrás de síntomas como la pérdida de sueno o apetito la depresión. De los 30 diagnosticados sólo un tercio recibe la terapia adecuada, principalmente debido a que el tratamiento con antidepresivos es aún ampliamente visto con escepticismo, especialmente en Alemania". Así que al final recibió sólo el 10 por ciento de los pacientes el mejor tratamiento posible. Esto es particularmente lamentable porque en un tratamiento precoz y adecuado la tasa de éxito es muy alta. 
Las campañas contra la estigmatización 
Entonces, ¿cómo ayudar a los afectados? ¿Cómo llegar a las personas que sufren de períodos de depresión? Con el fin de superar el estigma de la depresión, la Stiftung Deutsche Depressionshilfe, cuyo presidente es Hegerl, desarrolla una llamada intervención de 4 niveles. Para ello, realizan campañas de relaciones públicas con profesionales para llamar la atención sobre el problema. Responsables como maestros, pastores y sanitarios son entrenados para reconocer el problema. Se organizan seminarios de formación destinados a los médicos de familia. Y se crean nuevas ofertas de autoayuda para enfermos. Después de que el modelo de intervención se puso a prueba en 2001 en Nuremberg, la tasa de suicidios cayó en la ciudad en alrededor del 20 por ciento. Hoy en día el modelo es implementado con el apoyo de la Fundación Deutsche Bahn en 50 regiones de Alemania por la fundación "Deutsches Bündnis gegen Depression e.V".
"Es importante que las empresas participen cada vez más en la investigación con el fin de promover una atmósfera de aceptación entre los empleados." dice Hegerl. Eso podría facilitar que muchas personas buscaran ayuda para la depresión.
Las personas con depresión, o con enfermedad mental, no son un peligro para la sociedad. Muchas enfermedades pueden ser tratadas como dolencias físicas. Los médicos Heuser y Hegerl esperan que la depresión pronto será vista como lo que es: una enfermedad con amplía incidencia entre la gente, como la diabetes o la presión arterial alta. Deberían ser conscientes de ello todos lo que en la actualidad hacen conjeturas sobre la salud del copiloto Andreas Lubitz