25 enero 2015

La exposición a partículas finas durante el embarazo favorece el autismo por Laetitia Van Eeckhout (Le Monde)

L’exposition aux particules fines pendant la grossesse favorise l’autisme
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Sabíamos que la contaminación atmosférica es un carcinógeno comprobado. También es un importante factor de riesgo para el autismo, según un importante estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de Harvard, publicado el jueves 18 de diciembre en la revista Environmental Health Perspectives. Las mujeres expuestas a altas concentraciones de partículas finas durante el embarazo, especialmente durante los últimos tres meses, tienen una probabilidad dos veces mayor de dar a luz a un niño autista.

La exposición a estas sustancias tóxicas ambientales puede de hecho perturbar los procesos normales en el útero, tales como la formación del sistema nervioso, la proliferación y la diferenciación celular y la muerte celular programada (apoptosis).
Los PM2.5 en cuestión 
Las partículas finas PM2.5 -que tiene un diámetro de menos de 2.5 micrómetros (µm)- y más aún las ultrafinas (cuyo diámetro es inferior a 0.1 micras), que están suspendidas en el aire, están cubiertas de diversos contaminantes. Contienen especialmente carbono orgánicohidrocarburos aromáticos  policíclicos  -como el benceno- que penetran en las células y las atacan (estrés oxidativo), causando daños a sus componentes. 
Como mostraron estudios con roedores, estos contaminantes pueden incluso causar la liberación en la sangre y el cerebro de moléculas que estimulan la inflamación y alterar el sistema inmunológico neonatal -dos procesos implicados en el autismo. 
Tercer trimestre de embarazo
Sobre la base de un grupo de 116 000 enfermeras contratadas desde 1989, el estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard examinó a 1 767 niños nacidos entre 1990 y 2002, de los cuales 245 eran autistas. El estudio analizó la exposición a las partículas finas PM2.5 de la madre antes, durante y después del embarazo, y para cada trimestre del mismo, en el caso de cada uno de esos 1 767 niños. 
Realmente es durante el embarazo que la contaminación atmosférica constituye un riesgo de autismo para el feto. Un vínculo entre la exposición a las PM2.5 y el autismo es realmente claro cuando se produce la exposición durante el embarazo, especialmente durante el tercer trimestre. Es mucho menos claro cuando se produce la exposición antes y después del embarazo. El estudio no reveló, en cambio, la existencia de un vínculo claro entre la inhalación de partículas de tamaños más grandes (PM10) y el autismo.
"Nuestros resultados demuestran que la exposición de mujeres embarazadas a aire contaminado puede afectar la aparición del trastorno autista en el niño. Sin embargo, la contaminación del aire es un factor sobre el que podemos actuar, subrayan los autores del estudio. Evitar exponer a mujeres embarazadas al aire contaminado reduciría este riesgo y por lo tanto el costo que el autismo representa para las familias y la sociedad."»