17 diciembre 2014

Y no he enriquecido el mundo en un solo céntimo por Friedrich Hölderlin (Hiperión)

"No tengo nada de lo que pueda decir: esto es mío.
Lejos y muertos están mis seres queridos,
y ya no hay voz alguna que me hable de ellos.
Mi negocio aquí en la tierra ha terminado.
Emprendí la tarea pleno de voluntad,
me desangré en ella,
y no he enriquecido el mundo en un solo céntimo.

¡Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas!
La ciencia, a la que perseguí a través de las sombras,
de la que esperaba, con la insensatez de la juventud,
la confirmación de mis alegrías más puras,
es la que me ha estropeado todo.

En vuestras escuelas es donde me volví tan razonable,
donde aprendí a diferenciarme
de manera fundamental de lo que me rodea;
ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo,
 he sido así expulsado del jardín de la naturaleza,
donde crecía y florecía,
y me agosto al sol del mediodía.

¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña
y un mendigo cuando reflexiona,
y cuando el entusiasmo desaparece,
ahí se queda, como un hijo pródigo
a quien el padre echó de casa,
contemplando los miserables céntimos
con que la compasión alivió su camino".

["Ich habe nichts, wovon ich sagen möchte, es sei mein eigen.
Fern und tod sind meine Geliebten,
und ich vernehme durch keine Stimme von ihnen nichts mehr.
Mein Geschäft auf Erden ist aus.
Ich bin voll Willens an die Arbeit gegangen,
habe geblutet darüber,
und die Welt um keinen Pfenning reicher gemacht.

Ach! wär’ ich nie in eure Schulen gegangen.
Die Wissenschaft, der ich in den Schacht hinunter folgte,
von der ich, jugendlich thöricht,
die Bestätigung meiner reinen Freude erwartete,
die hat mir alles verdorben.

     Ich bin bei euch so recht vernünftig geworden,
habe gründlich mich unterscheiden gelernt von dem,
was mich umgiebt, bin nun vereinzelt in der schönen Welt,
bin so ausgeworfen  aus dem Garten der Natur,
wo ich wuchs und blühte,
und vertrokne an der Mittagssonne.

     O ein Gott ist der Mensch, wenn er träumt,
ein Bettler, wenn er nachdenkt,
und wenn die Begeisterung hin ist,
steht er da, wie ein misrathener Sohn,
den der Vater aus dem Hause stiess,
und betrachtet die ärmlichen Pfennige,
die ihm das Mitleid auf den Weg gab."]

Friedrich Hölderlin, Hiperión