13 febrero 2015

Laura Poitras y el oficio de filmar en aguas peligrosas por Silvia Arana (Rebelión)

Laura Poitras y el oficio de filmar en aguas peligrosas 
por Silvia Arana (Rebelión)
«El 11 de octubre la cineasta Laura Poitras conversó sobre su documental, "Citizenfour", en el Festival de Cine de Nueva York (NYFF). Citizenfour es el alias que usó Edward Snowden al contactar a Laura Poitras por primera vez a principios de 2013. Es un hecho significativo que el NYFF no solo exhiba el documental sino que además invite a la directora a compartir ideas con Dennis Lim y el público, en un raro evento gratuito de un festival donde las entradas cuestan 25 dólares (!). En el lobby, nos cruzamos con Wallace Shawn, uno de los dramaturgos y ensayistas más lúcidos del país (y una de las personalidades que participó en la campaña de videos por la libertad de Manning).

El público está compuesto de cinéfilos, periodistas nacionales y extranjeros, activistas, (probablemente defensores de la libertad de uso y de la privacidad en internet), estudiantes, y a través de este amplio espectro, se destacan numerosos grupos de mujeres.
Poitras inicia la conversación presentándose como una newyorker, que vivía en la ciudad durante los ataques del 11 de septiembre de 2001. La respuesta unilateral del gobierno de EE.UU., la guerra y las invasiones la afectaron profundamente y decidió filmar un registro del costo humano. Viajó a Irak para hacer el primer documental de la trilogía, titulado "My Country, My Country" (Mi país, mi país), 2006. Este film se enfoca en la vida de los iraquíes bajo la ocupación estadounidense. El personaje principal es un médico iraquí sunita, el Dr. Riyahd al-Adhadh. La cineasta comparte tiempo con él , su esposa e hijos, filmándolos a lo largo de entre seis y ocho meses. Poitras recalca que a ella le interesa el cinema verité, le interesa filmar lo que está sucediendo cuando está sucediendo -no lo que la gente piensa a posteriori de lo que hizo o por qué lo hizo.
El segundo documental de la trilogía se titula "Oath" (Juramento), 2010. Se enfoca en cómo la "guerra contra el terrorismo" afecta la vida de dos personas de Yemen. El protagonista principal es un taxista, a quien Poitras filma en Yemen. Su cuñado, preso en Guantánamo, se convirtió en una suerte de personaje-fantasma porque el equipo de filmación que colabora con Poitras no obtuvo autorización para filmarlo en la prisión.
El tercer documental de la trilogía se centra en la vigilancia interna, y en la persecución de los denunciantes de conciencia. Poitras hace notar que "Citizenfour" fue diferente a los documentales anteriores porque ella dejó de ser una observadora. "La historia exigía ser narrada desde un punto de vista subjetivo, tuve que meterme en ella." Poitras, como una suerte de narradora del documental, lee los mensajes de e-mails que intercambiaron con Snowden. En uno de ellos, Snowden le responde a su pregunta de por qué la había elegido a ella como receptora de las denuncias del espionaje masivo de la NSA, diciendo: "Tú te elegiste a ti misma." La anécdota cobra sentido cuando se repasa el conjunto del trabajo documental de Poitras, y su criterio de irse de EE.UU. por considerar que el país no ofrecía garantías para preservar y proteger las fuentes periodísticas. En una entrevista con The New York Times, Snowden dijo al respecto: "Ella era la opción obvia porque había demostrado poseer la valentía, la experiencia y la capacidad necesarias para desempeñar lo que podría ser la tarea más peligrosa asignada a un periodista: reportar actos ilegales cometidos por el gobierno más poderoso del mundo".
Recordemos que Poitras, después de publicar el documental filmado en Irak, entre los años 2006 y 2012, fue detenida alrededor de 40 veces al entrar a aeropuertos de EE.UU. o al salir de ellos. Nunca se le dio ninguna explicación. En una ocasión le secuestraron material electrónico. Como documentalista, Poitras sintió que en su país los periodistas navegaban en "aguas peligrosas", que no era posible proteger a las fuentes. A causa de esta experiencia de estar en listas negras, aprendió a comunicarse usando criptografía, a evitar el uso de teléfonos celulares, y otras medidas de seguridad. Además, decidió mudarse a Berlín.
La médula de "Citizenfour" es la primera entrevista a Snowden, filmada por Poitras, con Glenn Greenwald como entrevistador, en un hotel de Hong Kong. Poitras reconoce que se sentía como "en caída libre al vacío". Tanto ella como Greenwald eran concientes de que la decisión de Snowden de revelar una enorme cantidad de documentación probatoria del espionaje masivo ilegal de la NSA, y hacerlo exponiendo su propia identidad, iba a "causar la ira de mucha gente poderosa". Dice Poitras: "Sabía que la vida de Snowden estaba en juego, que él estaba arriesgándolo todo, y obviamente, esto me causaba una gran ansiedad". Agrega: "Nos sorprendimos de lo joven que era... Sin embargo, transmitía una tranquilidad casi "zen"". Y, agregando capas de complejidad, comenta que "Citizenfour" no es solamente la historia de Snowden sino que abarca a numerosos otros denunciantes de conciencia que han corrido graves riesgos personales por revelar actos ilegales del gobierno de EE.UU.
Poitras afirma que "Citizenfour" no tiene una resolución, no tiene un final. No puede haber un final porque las denuncias de vigilancia masiva ilegal -con enormes cantidades de material probatorio- no han tenido respuesta positiva por parte del gobierno, ni a nivel presidencial ni a nivel del Congreso. Hasta el momento no se ha producido ninguna reforma seria, satisfactoria. Es una asignatura pendiente.
El otro hilo abierto de la trama es que la determinación de Snowden de denunciar actos ilegales a pesar del grave costo personal no termina con él, sino que ha servido de ejemplo para otros, que continúan la lucha por la transparencia. "Citizenfour" no solo incluye a los activistas de WikiLeaks y denunciantes de alto perfil sino que también da pistas sobre otros por venir. Pero este tampoco es un punto crucial para entender el trabajo de Poitras, quien sostiene que no la moviliza solamente el afán informativo o el activismo. Su desafío mayor es capturar la dimensión humana, lo que vive y experimenta una persona que toma la decisión de confrontarse al poder, y que lo hace conciente de que está poniendo su vida en juego.
Laura Poitras se expresa con claridad y sencillez, interactúa fluidamente con el público y transmite un enorme compromiso con su trabajo, seguridad en sí misma y en lo que hace. La audiencia newyorquina (que ha colmado las dos salas de exhibición del film en el festival, agotando las entradas a las dos horas de que estuvieran en venta) le brinda un aplauso entusiasta que termina en ovación, cuando todavía resuena su explicación de por qué hizo el documental:
"Quise contar la historia de Edward Snowden y de todas las personas que ponen en riesgo su vida para denunciar algo que está mal."»