05 febrero 2015

12 tesis sobre la educación en la era del neoliberalismo y el terrorismo por Jeffrey R. Di Leo, Henry A. Giroux, Kenneth J. Saltman y Sophia A. McClennen (Truthdig)

12 Theses on Education in the Age of Neoliberalism and Terrorism 
por Jeffrey R. Di Leo, Henry A. Giroux, Kenneth J. Saltman y Sophia A. McClennen (Truthdig)
12 tesis sobre la educación en la era del neoliberalismo y el terrorismo
Este extracto del libro Neoliberalism, Education, Terrorism: Contemporary Dialogues (Neoliberalismo, Educación, Terrorismo: Diálogos contemporáneos), de Paradigm Publishers, apareció por primera vez en línea en Truthout.
«1. El neoliberalismo es una de las mayores amenazas para el futuro de la educación progresista en los Estados Unidos.
El objetivo de las políticas educativas neoliberales no es mejorar la educación, sino más bien aumentar las ganancias de las corporaciones privadas. Los modelos basados en el ánimo de lucro en la educación contrastan directamente con los objetivos de los educadores progresistas. El objetivo de la educación progresista es educar a los estudiantes para ser participantes productivos en la cultura democrática y para participar activamente en la ciudadanía crítica. Tales objetivos no son compatibles con los pilares de las políticas educativas neoliberales tales como la enseñanza basada en tests y en pruebas estandarizadas. Debido a que la política educativa neoliberal tiende a estar determinada por los datos va en contra del desarrollo de la capacidad del estudiante para pensar críticamente, lo que socava la cultura formativa y los valores necesarios para una sociedad democrática. Mientras Estados Unidos siga considerando la política y la práctica educativa a través de la lente de valores basados ​​en el mercado, hay pocas esperanzas de que la educación progresista, con su objetivo de educar a los estudiantes para la ciudadanía crítica y la justicia social y económica, pueda sobrevivir.

2. La guerra contra el terrorismo y el discurso sobre el terrorismo han intensificado la militarización de la educación.
El complejo militar-industrial no debe ser la fuerza impulsora de la educación en los Estados Unidos. Sin embargo, la reacción ante los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001, se ha convertido en una excusa más para permitir que el complejo militar-académico sea quien dirija las políticas estadounidenses educativas, sus prácticas y su financiación. No sólo la financiación ha sido desviada de la educación pública para apoyar la guerra contra el terrorismo, sino también ha habido presiones para entender Estados Unidos y el mundo de una manera que apoye las ambiciones imperiales estadounidenses. La militarización de la educación fomenta la racionalización de la violencia sancionada por el Estado como un valor social y político y apoya las prácticas educativas que validan esta violencia. La celebración de la guerra como un signo de poder y del conocimiento por el complejo militar-industrial destruye los valores democráticos de igualdad, el debate público de los problemas políticos, y el respeto a la diversidad. La sociedad militarizada evita discutir resoluciones razonadas de los problemas políticos públicos en favor de la erradicación de un enemigo designado/otro. Por lo tanto, la guerra contra el terrorismo es una guerra contra la democracia, la diferencia y el pensamiento. Una ciudadanía crítica y una cultura democrática como los principales objetivos de la educación no pueden sobrevivir en una cultura dominada por el miedo extremo y una guerra librada contra una emoción, es decir, el terror.
3. Las humanidades están amenazadas por el aumento de las políticas educativas neoliberales y el discurso sobre el terrorismo.
Desde el 11 de septiembre las humanidades han sufrido grandes recortes en todas las instituciones de educación superior. Estos recortes se han justificado con argumentos que afirman la naturaleza polémica (o sesgada) de las humanidades -argumentos que tienen el objetivo de cuestionar el valor de la educación en humanidades. En consecuencia, las humanidades han sido las más afectadas entre las disciplinas por los recortes en la educación superior a pesar del hecho de que tanto el argumento de que las humanidades son políticamente sesgadas y que lo que ofrecen a los estudiantes carece de valor ha sido contrarrestado en varias ocasiones por los profesores y administradores. El impacto de estos recortes, sin embargo, tiene consecuencias nefastas para el desarrollo de una cultura democrática próspera, porque las humanidades enseñan a los estudiantes la compleja historia de la interacción humana, el conflicto y la creatividad; a la vez, que estimulan a los estudiantes a desarrollar su capacidad de analizar críticamente estos desarrollos. En resumen, las humanidades enseñan a los estudiantes a leer y escribir sobre el mundo, una habilidad que es cada vez más necesaria en un momento de crisis mundial. No es de extrañar, entonces, que las humanidades se hayan visto amenazadas desde el 11 de septiembre y que se haya producido un giro neoliberal en la educación superior, debido a que las humanidades es el único lugar en la educación superior desde el que se puede enseñar a los estudiantes a cuestionar el culto al mercado y a lo militar. 
4. Los estudios culturales han sido un objetivo importante de los ataques a la educación superior.
Uno de los principales logros disciplinares de los últimos veinte años es la institucionalización de los estudios culturales en la academia. Áreas de investigación crítica, como los estudios de género, estudios de raza, estudios de la sexualidad, estudios de la discapacidad, y muchos otros no serían posibles si no fuera por la aparición en la década de 1990 de los estudios culturales como uno de los pilares disciplinares de la academia. Los estudios de área permiten la investigación interdisciplinaria en la formación de una amplia variedad de aspectos de la cultura. Sin embargo, el imperialismo neoliberal ha creado barreras a los estudios culturales y de área, fomentando la defensa acrítica de los Estados Unidos como el centro mundial de todo lo que es bueno y supuestamente democrático. Como resultado, estudios regionales emergentes, como los estudios sobre Oriente Medio, han visto como pasaban a ser propiedad de complejos militar-industriales, como el Departamento de Seguridad Nacional, y los estudios de lenguas extranjeras son apoyados principalmente sobre la base de su capacidad para proporcionar inteligencia a las agencias gubernamentales. Por otra parte, la iniciativa del estado de Arizona de criminalizar los estudios étnicos demuestra la forma en que el culto neoliberal al individuo ha trabajado en el ambiente xenófobo posterior al 11 de septiembre para disuadir al público de desarrollar las nociones de solidaridad y comunidad. La HB 2281 de Arizona prohibe todos los cursos o clases que "abogan por la solidaridad étnica en lugar del tratamiento de los alumnos como individuos." Por lo tanto la continuación del discurso sobre el terrorismo y las políticas educativas neoliberales amenaza con restringir severamente el desarrollo de los estudios culturales y de área en la academia. Además, la aplicación de la lógica del mercado a todos las universidades públicas y sin fines de lucro se ha traducido en que el único objetivo de la educación superior sea encauzar a los alumnos hacia determinadas profesiones, la participación directa de las empresas en el diseño de los programas, y la erradicación de los programas que no se ven como contribuyentes directos a los beneficios empresariales y puestos de trabajo corporativos.
5. La innovación educativa no es apoyada por los enfoques neoliberales de la educación.
La experimentación en el aula se basa en una pedagogía crítica que valora un enfoque abierto, dialógico de la educación. En esta visión de la praxis educativa el aula es vista
como un espacio potencialmente transgresor en donde estudiantes y maestros exploran mutuamente formaciones de conocimiento de una manera lúdica aunque comprometida críticamente. Los enfoques neoliberales de la práctica educativa rechazan la innovación porque ésta busca prácticas docentes que fomenten ciudadanos autónomos, comprometidos críticamente, antes que sujetos no autónomos básicamente estructurados por el estado. Las pruebas estandarizadas, la pieza central de la práctica educativa neoliberal, es el enemigo de la innovación educativa como lo son los valores neoliberales del aislacionismo cultural y el excepcionalismo estadounidense. Si el futuro de la educación consiste en la creencia y el apoyo a la cultura democrática, las políticas educativas neoliberales que se dirigen contra la innovación educativa deben ser rechazadas. No puede esperarse que la tecnología por sí sola proporcione la innovación social y educativa. Mientras tecnologías de aprendizaje en línea y las plataformas de redes sociales educativas se extienden rápidamente tanto en la educación primaria y secundaria como en la educación superior, estas tecnologías deben ser utilizadas en formas que expandan una pedagogía crítica, dialógica, y los valores democráticos y las relaciones sociales. Los enfoques neoliberales de la educación ven estas tecnologías principalmente como fuentes de valor -reducción de costos de mano de obra de profesores y la ampliación de los ingresos sin tener en cuenta los efectos sociales, intelectuales y pedagógicos de una imprudente expansión tecnológica.
6. El sistema de educación publico estadounidense será completamente privatizado si continúa operando únicamente a través de valores basados ​​en el mercado.
La privatización de la educación pública significa más pruebas y menos de aprendizaje; más pensamiento fundamentalista y menos investigación crítica; más cheques escolares y menos comprensión de la educación como un bien público; y, en última instancia, una menor inversión en la ciudadanía crítica. Si el impulso a la privatización se basara en la evidencia de que promueve un mayor sentido de la participación cívica en los estudiantes y apoya la investigación crítica, el rechazo sería mucho más controvertido. Sin embargo, no se basa en pruebas sino más bien en la necesidad de aumentar los beneficios y apoyar el mercado de las empresas que apoyan el sector educativo. Si la privatización del sistema de educación pública no se restringe pronto, hay una gran probabilidad de que la ciudadanía crítica y el compromiso cívico como valores fundamentales del sistema de educación pública desaparezcan totalmente.
7. La educación como un bien público que prepara a los ciudadanos para el autogobierno colectivo se ve comprometida por las políticas educativas neoliberales y la guerra contra el terror.
El neoliberalismo y su cultura formativa de la crueldad y la militarización de la vida cotidiana, de los estudiantes y del cuerpo docente, prepara a los estudiantes para apoyar el complejo militar-industrial-académico. Esto va en contra de la idea de que la educación es un bien público que prepara a los ciudadanos a participar en la toma de decisiones cívica basada en principios democráticos. La toma de decisiones basada en el mercado está menos interesada en ciudadanos que son seres autónomos, y más interesada ​​en los ciudadanos como consumidores que son gobernados por las corporaciones. La guerra contra el terrorismo, a través de sus ataques a la libertad académica y las amenazas a la reflexión crítica, ha hecho de la academia un sitio de investigación cerrada -en vez de abierta. El resultado de las políticas educativas neoliberales y el discurso del terrorismo es la pérdida de la universidad como una esfera pública democrática en la que los intelectuales, educadores, estudiantes, artistas, sindicatos y otros actores sociales y movimientos pueden formar alianzas transnacionales -así como la pérdida de la educación como un bien público.
8. El auge del neoliberalismo y el discurso sobre el terrorismo provoca una negación de la política.
Como la educación superior es de vital importancia para cualquier noción de la política, la regulación y el control de la educación superior por el complejo militar-industrial provoca la erosión de la actividad política, el activismo, y la diferencia. El auge del neoliberalismo y el discurso sobre el terrorismo se ha apropiado de la izquierda política tanto como la derecha. Esta "negación de la política" y la diferencia allana el camino para el surgimiento del autoritarismo y la desaparición de la disidencia. Reduce los ciudadanos a las fuerzas del mercado predecibles y facilita subjetividades políticas monstruosas. En suma, la negación de la política con el auge del neoliberalismo y el discurso sobre el terrorismo es también la negación de la educación superior como una fuerza progresista, política.
9. Las políticas educativas neoliberales en coordinación con el discurso del terrorismo promueven un miedo extremo entre los estudiantes y el profesorado en relación con el futuro de la educación. 
La unión de neoliberalismo con los discursos sobre el terrorismo es particularmente peligrosa para la educación ya que pone en primer plano la emoción del miedo en el ámbito educativo: el miedo de fallar la prueba, el temor de perder la financiación, el miedo de enseñar el tema "equivocado", el miedo de decir algo "malo", el temor de que el futuro de la educación está en peligro. No es posible buscar de una manera libre y crítica el conocimiento en un ambiente impregnado de miedo. El aprendizaje y la educación deben ser actividades divertidas que provocan emociones positivas. Cuando el ambiente emocional de la educación pone en primer plano las emociones negativas como el miedo y el terror, entonces no es posible que la educación progresista florezca. Si el ambiente emocional negativo establecido por el neoliberalismo y el discurso sobre el terrorismo no se revierte, será cada vez más difícil convencer a los estudiantes y profesores de que la educación es una tarea emocionalmente satisfactoria. 
10. La educación superior y pública es un bien público y no simplemente un derecho privado.
Como parte de un contrato generacional, la educación debe ser financiada para promover programas y políticas que contribuyan y amplíen el bien común y el contrato social. El neoliberalismo promueve la educación como un modo de entrenamiento y se centra en la formación técnica al tiempo que socava el pensamiento crítico y cualquier vestigio de conocimiento que no puede ser mercantilizado, comercializado y utilizado para producir ganancias. El neoliberalismo crea una cultura basada en los valores que consagran la privatización, la mercantilización, la individualización de la responsabilidad, y una supervivencia ética del más apto. Por el contrario, la educación superior es una esfera pública democrática crucial que ofrece la cultura formativa necesaria para producir la alfabetización cívica y ciudadanos comprometidos críticamente.
11. Las estructuras de gobierno de la educación superior pública no deberían imitar los modelos de gestión de las empresas y organizaciones impulsadas por el mercado.
Las estructuras de gobierno deberían ser democratizadas y organizadas con el fin de servir a los distritos electorales que representan -incluyendo estudiantes, profesores, directivos, administradores y personal de apoyo- en formas que contribuyeran a lo que es distintivo del compromiso de una institución con los valores, ideales, y las relaciones sociales democráticas. Esto sugeriría no sólo dar más poder a los profesores, estudiantes y personal, sino también la eliminación de la precarización del trabajo académico.
12. Educación requiere inversión pública.
La educación pública superior debe ser financiada de manera que refleje tanto el compromiso de la sociedad con la igualdad de oportunidades educativas como su compromiso con la profundización y expansión de una cultura educativa formativa que crea el individuo crítico y agentes sociales capaces de gobernar una sociedad democrática. Esto significa invertir menos en la guerra y más en la educación; significa hacer de la educación algo gratuito, especialmente para aquellos que son marginados por la pobreza. Significa poner en marcha legislación y políticas que aborden la desigualdad en los Estados Unidos con el fin de liberar a la sociedad estadounidense del capitalismo de casino que ahora corrompe la política y privilegia a un pequeño porcentaje de la población