01 octubre 2015

La lenta desintegración de la Libia post-Gadafi por Camille Bordenet (Le Monde)

La lente désintégration de la Libye post-Kadhafi 
por Camille Bordenet (Le Monde
La lenta desintegración de la Libia post-Gadafi
Casi tres años después de la caída del coronel Muamar Gadafi, la esperanza de una transición democrática en Libia se desvanece. El país está al borde de la implosión. Después de Bengasi -la segunda ciudad más grande y el lugar de nacimiento de la revolución- es el turno de la capital, Trípoli, de hundirse en la guerra de clanes. Las milicias islamistas multiplican sus ataques contra el gobierno central, al que niegan legitimidad. Repaso a los acontecimientos que han marcado esta lenta desintegración.

23 de octubre de 2011: Libia "liberada"
El 20 de octubre de 2011, Muamar Gadafi murió en el asedio de Sirte, donde se había refugiado tras la toma de Trípoli por los rebeldes en agosto. El 23 de octubre, el Consejo Nacional de Transición (CNT), brazo político de la rebelión, proclamó la "liberación" del país.
El conflicto, que duró ocho meses, ha matado a miles de libios (el número exacto de víctimas no se ha establecido, las estimaciones van de cinco mil a veinticinco mil).  
7 de julio de 2012: la elección del primer parlamento en la era post-Gadafi 
Los libios acuden a las urnas para elegir un cuerpo legislativo, el Congreso General de la Nación (CGN) con sede en Trípoli. Después de cuatro décadas de autoritarismo, las esperanzas suscitadas por las primeras elecciones libres son inmensas. 
El buen desenvolvimiento de escrutinio, que no conduce a la victoria de los partidos islamistas -al contrario de lo sucedido en Egipto y Túnez- refuerza estas expectativas. El 8 de agosto, el CNT da poderes a la nueva Asamblea, presidida por Mohamed Al-Megaryef, un islamista moderado.
Pero la reticencia de las nuevas autoridades a desarmar a las innumerables brigadas formadas durante la sublevación y la decisión de confiarles el mantenimiento de la seguridad en las principales ciudades y la gestión de las fronteras enturbian rápidamente su imagen. 
En el pasado unidos contra el régimen del coronel Gaddafi, los antiguos insurgentes, agrupados en milicias a menudo formadas sobre una base tribal, no tardan en socavar la autoridad de las nuevas instituciones decretando sus propias leyes. Todo el mundo quiere su parte del poder político y económico en la era post-Gaddafi.
El país y comienza a fragmentarse entre:
las brigadas de Zintan, a 180 km al oeste de Trípoli, un bastión de la resistencia que liberó a la capital con el apoyo de la OTAN y tomó el control del aeropuerto de Trípoli; 
• las brigadas de Misurata, a 200 km al este de Trípoli, la ciudad mártir de la revolución, que reclaman participar en la gestión del país;  
• las brigadas de Bengasi, a 1.000 kilometros al este de Trípoli, de inspiración islamistas o federalista, dos corrientes rivales ubicadas en la región Cirenaica, al este;  
y todas las milicias, más o menos importantes, que están ligadas a una ciudad, un jefe local o un grupo étnico, como los Bereberes (reclamando el reconocimiento de su identidad), los Tuareg (que reclaman una ciudadanía plena ) o los Tubu (que querrían formar un gobierno al sur de Libia), todos marginados bajo Gaddafi y reclamando lo que creen que le corresponde.
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11 de septiembre 2012: El Consulado de Estados Unidos en Bengasi atacado
Cuatro estadounidenses, entre ellos el embajador Chris Stevens, murieron en un ataque llevado a cabo por manifestantes islamistas. La policía local se ve completamente sobrepasada por los acontecimientos, hecho emblemático de un país que está a la deriva.
Un mes más tarde, el 14 de octubre, Ali Zeidan, un ex opositor al régimen de Gadafi, se convierte en primer ministro.
Julio de 2013: Inicio del bloqueo a instalaciones petrolíferas 
Reclamando una mayor autonomía política, pero también un mejor reparto de los ingresos petrolíferos, los grupos armados bloquean las terminales de petrolíferas del este, oeste y sur del país. Verdaderos epicentros de los desórdenes de la nueva Libia, estas instalaciones son tomadas como rehenes, lo que reduce la producción nacional a un nivel históricamente bajo, y con ella, los ingresos del Estado. 
El bloqueo durará hasta que el gobierno anuncie en julio de 2014, la reapertura de los puertos del este del país aún en manos de los rebeldes.
Octubre de 2013: Bengasi desestabilizada por una ola de asesinatos
Desde los últimos meses la capital del este de Libia es el escenario de una serie de ataques y asesinatos de funcionarios de seguridad, sin que los autores de estos delitos sean detenidos. En abril, la embajada de Francia en Trípoli fue blanco de una bomba, que se saldó con dos heridos e importantes daños. En ausencia de unas fuerzas de seguridad disciplinadas, las autoridades libias están desbordadas.
En este contexto de desconfianza hacia las instituciones, la decisión, el 23 de diciembre, del CGN de extender su mandato hasta el 24 de diciembre de 2014 enfurece a una gran parte de la población y de políticos. 
11 de marzo de 2014: El primer ministro es destituido
Destituido por el CGN el 11 de marzo el primer ministro Ali Zeidan huye del país. Se le acusa de no restablecer la seguridad en Libia y de haber sido incapaz de recuperar el control de las instalaciones petrolíferas en manos de grupos armados. En su lugar, el CGN nombra primer ministro interino a Abdullah Al-Theni.
16 de mayo de 2014: el golpe de Estado del general Haftar 
Es en este contexto explosivo que resurge la figura del general Jalifa Haftar, un ex miembro de alto rango del régimen de Gadafi, que ha pasado muchos años en el exilio en los Estados Unidos y al que se han unido varios militares. Lanza una gran ofensiva en el Este llamada "Operación Dignidad", destinada en sus propias palabras, a "purgar el país de terroristas", es decir, de milicias islamistas como Ansar al-Sharia. 
Esta operación permite al general congraciarse con una parte de la opinión, exasperada por la anarquía reinante. El general renegado cuenta con el apoyo tácito de los Estados Unidos, que lo ven como un baluarte contra los "terroristas". Los islamistas, por su parte, ponen el grito en el cielo por el "golpe de estado". 
En medio de una multitud de pequeños enfrentamientos, la batalla principal opone ahora dos bandos bien definidos:
por un lado, las fuerzas pro-Haftar agrupadas en el movimiento Dignidad, apoyadas por elementos del antiguo régimen y la milicia de Zintan, en el oeste;  
la otra, una nebulosa de obediencia islamista, compuesta por los Hermanos Musulmanes y los yihadistas, con sede en la Cirenaica, a la que las milicias de Misurata ofrecen apoyo. 
25 de junio de 2014: nuevas elecciones legislativas 
Las elecciones parlamentarias se celebran para sustituir el CGN, paralizado por las luchas de poder entre liberales e islamistas. La votación moviliza poco y apenas elegido el nuevo Parlamento sufre también de una falta de legitimidad.
Atrincherada en la ciudad de Tobruk (1600 km al este de Trípoli, cerca de la frontera con Egipto), debido a la violencia que sacude a Bengasi, elegida inicialmente para ser la anfitriona, la Asamblea Legislativa es boicoteada por la los islamistas, que han sufrido un gran revés en las elecciones.
Estos últimos siguen invocando el CGN, la Asamblea saliente, donde tenían la mayoría. El 24 de agosto, el CGN decide por su parte reanudar las operaciones a pesar de la existencia del Parlamento que lo ha reemplazado. 
13 de julio de 2014: La violencia llega a Trípoli 
Los combates, que hasta entonces había permanecido circunscritos a Bengasi se extienden a Trípoli. Las Brigadas nacionalistas de Zintan, unidas a Haftar, y sus adversarios en Misurata, aliados con los islamistas luchan por el control del aeropuerto internacional. Embajadas, ONG internacionales y las Naciones Unidas evacúan a la mayoría de su personal.
Aviones sin ninguna insignia de reconocimiento bombardean posiciones islamistas en varias ocasiones, lo que aumenta al caos. Los islamistas acusan a Egipto y a los Emiratos Árabes Unidos de estos misteriosos ataques. A pesar de esto, los milicianos de Misurata consiguen el 23 de agosto hacerse con el control del aeropuerto. 
Incluso más que sus predecesores, los combates en torno al aeropuerto -los más violentos desde la caída de Gaddafi- revelan la profundidad de las divisiones entre las autoridades que apelan a la  legitimidad electoral y los islamistas que se consideran defensores de lo "adquirido con la revolución".
Hoy el mayor temor es que el conflicto se pueda generalizar al resto del país por el juego de las alianzas. Además de los combates en el norte, el suroeste del país es ya, desde la caída de Gadafi, un territorio fuera de control y una zona de repliegue para los yihadistas y traficantes en la región del Sahel.
25 de agosto de 2014: Los islamistas prometen la formación de un segundo gobierno 
El embrollo institucional se complica aún un poco más cuando, en un gesto de desafío hacia el nuevo Parlamento en el que son una minoría, los islamistas del CGN encargan, el lunes 25 de agosto, a Omar Al-Hassi, una personalidad pro-islámica, formar un "gobierno de salvación nacional". Y esto mientras que el país ya cuenta con un gobierno provisional... Libia podría terminar así con dos gobiernos en competencia, además de dos parlamentos rivales: el CGN, la Asamblea saliente, establecida en Trípoli, que invocan los islamistas, y el nuevo Parlamento, elegido el 25 de junio, con base en Tobruk. 
El caos en la seguridad va acompañado también de un caos institucional: la desintegración de Libia continúa. Se espera una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en los próximos días. 
Funcionarios estadounidenses también han acusado, el martes 26 de agosto, a Egipto y a los Emiratos Árabes Unidos de ser el origen de los misteriosos ataques aéreos contra el aeropuerto de Trípoli.»