23 octubre 2014

La diversión del Imperio: Cambiando de bando en la guerra de Siria por Glenn Greenwald (The Intercept)

The Fun of Empire: Fighting on All Sides of a War in Syria 
por Glenn Greenwald (The Intercept
La diversión del Imperio: Cambiando de bando en la guerra de Siria
No hace ni siquiera un año que éramos bombardeados con el mensaje de que el presidente sirio Bashar al-Assad era el Mal Supremo y una Grave Amenazay que la acción militar en contra de su régimen era a la vez un imperativo moral y estratégico. Ahora el gobierno de Obama y la clase política estadounidense está celebrando el primer aniversario de la fallida campaña del "¡Bombardead a Assad!", iniciando una nueva campaña para bombardear a los que luchan contra Assad -el mismo bando que EE.UU. ha estado armando a lo largo de los últimos dos años.
    
CBS News, 18 de agosto de 2011:
"El presidente Barack Obama exigió oficialmente que el presidente sirio Bashar Assad renuncie por el bien de su propio pueblo, diciendo que ya no estaba en condiciones de gobernar después de "encarcelar, torturar y masacrar a su propio pueblo" durante la represión contra los manifestantes pro-reforma."
New York Times, 24 de octubre de 2012:
"La mayor parte de las armas enviadas a petición de Arabia Saudita y Qatar para abastecer a los grupos rebeldes sirios que luchan contra el gobierno de Bashar al-Assad va a la línea dura de los yihadistas islámicos, y no a los grupos de oposición más laicos que Occidente quiere reforzar, según funcionarios estadounidenses y diplomáticos de Oriente Medio."
New York Times, hoy (26 de agosto de 2014):
"El presidente Obama ha autorizado vuelos de vigilancia sobre Siria, un precursor de potenciales ataques aéreos, pero una preocupación creciente para la Casa Blanca es la forma de atacar a los extremistas sunitas sin ayudar al presidente Bashar al-Assad... Los vuelos son un paso significativo hacia una acción militar directa de Estados Unidos en Siria, una intervención que podría alterar el campo de batalla en la guerra civil que sufre el país desde hace tres años.
El lunes, Siria advirtió a la Casa Blanca de que era necesario coordinar los ataques aéreos contra ISIS o los consideraría como una violación de su soberanía y un "acto de agresión". Pero señaló que está dispuesta a trabajar con Estados Unidos en una campaña coordinada contra los militantes."

No hace ni siquiera un año que éramos bombardeados con el mensaje de que el presidente sirio Bashar al-Assad era el Mal Supremo y una Grave Amenazay que la acción militar en contra de su régimen era a la vez un imperativo moral y estratégico. El elenco estándar de "intervencionistas liberales" -Tony Blair, Anne-Marie Slaughter, Nicholas Kristof y Samantha Power- emitió sermones conmovedores sobre los deberes de la guerra contra Assad. El Secretario de Estado John Kerry comparó a Assad (¿supone con quién?) Hitler, instruyendo a la nación en que "éste es nuestro momento Múnich." Atacar a Assad, argumentó, "es un asunto de seguridad nacional. Es una cuestión que afecta a la credibilidad de los Estados Unidos de América. Es una cuestión de defender los intereses de nuestros aliados y amigos en la región".
La acción militar contra el régimen de Assad fue frustrada sólo porque la opinión pública estadounidense se opuso a ella abrumadoramente y por un rechazo rotundo del Parlamento del Reino Unido al deseo del primer ministro, David Cameron, de asumir el habitual papel servil británico en apoyo de las guerras estadounidenses. 
Ahora el gobierno de Obama y la clase política estadounidense está celebrando el primer aniversario de la fallida campaña del "¡Bombardead a Assad!", iniciando una nueva campaña para bombardear a los que luchan contra Assad -el mismo bando que EE.UU. ha estado armando a lo largo de los últimos dos años.
Es como si EE.UU. supiera con certeza desde el principio que quería pelear en la guerra en Siria, y sólo hubiera necesitado un poco de tiempo para averiguar en qué bando lo haría. Cambió de bando prácticamente tirando al aire una moneda, y los cortesanos estándar del Pentágono en los medios de comunicación de Estados Unidos y las élites belicosas que dirigen la política exterior siguieron su ejemplo, sin pensar que ISIS representa una combinación sin precedentes de fuerza militar y salvajismo bien armada o bien financiado (¿de dónde sacaron sus armas y fondos?). Algo muy similar ocurrió en Libia: EE.UU. pasó una década insistiendo en que era necesaria una Guerra Global contra el Terror -completada con el desmantelamiento a gran escala de las libertades básicas y los valores políticos- para  luchar contra la amenaza única de Al Qaeda y los "yihadistas", sólo para a continuación, luchar en el mismo bando que ellos, y armarlos y darles poder.
Nadie discute la brutalidad y el extremismo de ISIS, pero esa es una cuestión completamente diferente a si EE.UU. deberían emprender una acción militar en su contra. Para empezar, EE.UU. no sólo ignora, sino que apoya activamente, a todo tipo de partidos brutales y extremos en la región.
Más importante, ¿qué se iba a lograr con los ataques aéreos? Todo lo que uno tiene que hacer es mirar el caos y la miseria espantosa en Libia -la exitosa intervención humanitaria- para saber que bombardear mala gente hasta su desaparición logra pocas cosas que tengan un valor estratégico o humanitario. Si uno realmente quiere defender que EE.UU. deben destruir o al menos seriamente degradar ISIS, entonces uno debe enfrentar con honestidad lo que realmente implica, como detalla Brian Fishman de la New America Foundation:
"Nadie ha ofrecido una estrategia creíble para derrotar ISIL que no incluya un importante compromiso de Estados Unidos en el terreno y la renovación de la gobernanza funcional en ambos lados de la frontera entre Irak y Siria. Y nadie lo hará, porque no existe ninguna...
El bombardeo de ISIL no lo destruirá. Dar rifles a francotirador kurdos o artillería no lo destruirá. Un nuevo primer ministro en Irak no va a destruirlo... La guerra hace al movimiento yihadista más fuerte, incluso frente a importantes derrotas tácticas y operativas. 
Los conflictos en Siria e Irak refuerzan a ISIL porque la guerra es la única fuerza suficientemente terrible como para mantener unida una coalición suní lo suficientemente amplia y extrema susceptible de ser controlada por ISIL. Abu Musab al-Zarqawi lo reconoció en 2004 y construyó una estrategia de provocar a las milicias chiítas con el fin de consolidar los temeroso grupos suníes...
Sin guerra, ISIL es una organización terrorista periférica. Con la guerra, es un estado... Aquí es donde se supone que debo defender una brillante estrategia para derrotar ISIL por Navidad a un costo sorprendentemente razonable. Pero no va a suceder. El costo de la derrota ISIL sería muy alto y requeriría un compromiso de varios años... 
El país debe estar preparado para aceptar los sacrificios necesarios para lograr grandes fines políticos. Hasta entonces, cualquier llamada a la "derrota de ISIL" que no sea sincera acerca de lo que va a requerir es en realidad un argumento para un costoso fracaso."
Si le gusta andar por ahí sermoneando sobre la necesidad de destruir ISIS, por lo menos sea lo suficientemente honesto como para reconocer lo que realmente se requiere y luego abogar por ello. Cualquier cosa menos el engaño de ponerse el traje de la determinación de Churchill y Propósito Moral sin ninguna sustancia.
Parece bastante claro en este punto que la acción militar estadounidense en el Medio Oriente es un fin en sí mismo, y la forma particular que toma -incluyendo incluso el bando por el cual EE.UU. toma parte en las batallas- es una consideración accesoria. Así es como EE.UU., en menos de un año, pudo conseguir presentar con éxito su participación en la guerra en Siria -en bandos opuestos- como un imperativo nacional. Irónicamente, al igual que ocurrió con Al Qaeda, una acción militar de EE.UU.  ayudaría, por las razones que explica Fishman, también a ISIS.
Pero la única lección clara de todo esto es que no importa el guión propagandístico utilizado, la acción militar en esa región casi nunca cumple con los objetivos establecidos (ni pretende hacerlo), y logra poco más que justificar la acción militar sin fin para su propio bien. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que escuchemos que es necesaria (de nuevo) una acción militar en Libia para frenar el caos y el extremismo desatado por la intervención de la OTAN en Libia? ¿Alguien realmente cree que el bombardeo "limitado" de Siria e Irak en un ataque contra ISIS dará lugar a algo más que no sea más justificaciones para la acción militar en esa región? 

Última hora: EE.UU. "está compartiendo información de inteligencia sobre los despliegues de yihadistas con Damasco a través de canales iraquíes y rusos," informa hoy la Agencia France-Presse, citando a una fuente diciendo: "La cooperación que ya ha comenzado." 

De El Nuevo Hitler a (otra vez) Socio de Estados Unidos en menos de un año: una hazaña impresionante tanto para Assad como para la propaganda estadounidense