02 octubre 2015

Israel ha roto mi corazón: Soy un rabino de luto por un judaísmo que está siendo asesinado por Israel por Michael Lerner (Salon.com)

Israel has broken my heart: I’m a rabbi in mourning for a Judaism being murdered by Israel 
por Michael Lerner (Salon.com)
Israel ha roto mi corazón: Soy un rabino de luto por un judaísmo que está siendo asesinado por Israel
Siempre he estado orgulloso de Israel pero el brutal asalto contra Gaza requiere que los judíos de todo el mundo sean honestos no nacionalistas.
«Mi corazón se rompe cuando soy testigo de los sufrimientos del pueblo palestino y de la aparente indiferencia de los israelíes. Toda mi vida he sido un defensor de Israel, orgulloso de sus muchos logros científicos y tecnológicos que han beneficiado al mundo, siempre he insistido en que sigue siendo necesario para el pueblo judío tener un estado que le ofrezca protección contra el antisemitismo que ha aparecido continuamente en las sociedades cristianas e islámicas, dispuesto a enviar a mi único hijo a servir en el ejército israelí (a la unidad de paracaidistas tzanchanim), y a disfrutar de los placeres de las largas estancias para estudiar en Jerusalén y celebrar el shabat en una ciudad que semanalmente se cierra al ajetreo y al bullicio del mercado capitalista por un total de 25 horas. Y aunque como editor de Tikkun imprimí artículos que cuestionan la versión oficial de la historia de Israel, mostrando su papel en la expulsión por la fuerza de decenas de miles de palestinos en 1948 y permitiendo que los grupos terroristas judíos bajo el liderazgo de (los futuros Primeros Ministros de Israel Menájem Beguín e Isaac Shamir) extendieran miedos justificados que llevaron a cientos de miles de palestinos a huir para salvar sus vidas, siempre me dije a mí mismo que la humanidad dominante del pueblo judío y la veta compasiva dentro de la Torá se reafirmarían una vez que Israel se sintiera seguro.
Esa fe comenzó a disminuir en los últimos ocho años, cuando Israel, frente a una Autoridad Palestina que promovía la no-violencia y buscaba la reconciliación y la paz, ignoró la iniciativa árabe de paz liderada por Arabia Saudita que habría otorgado a Israel el reconocimiento que había buscado durante mucho tiempo, un fin a las hostilidades, y un lugar reconocido en Medio Oriente, se negó a detener su expansión de los asentamientos en Cisjordania y ha impuesto un bloqueo económico aplastante sobre Gaza. Incluso Hamás, cuyos estatutos de odio llamaban a la destrucción de Israel, había decidido aceptar la realidad de la existencia de Israel, y aunque incapaces de aceptar su "derecho" a existir, sin embargo, se manifestaron de acuerdo en reconciliarse con la Autoridad Palestina y en ese contexto vivir conforme a los términos que la AP negociara con Israel.
Sin embargo, lejos de abrazar esta nueva posibilidad de paz, el gobierno israelí la utiliza como su razón para romper las negociaciones de paz y, a continuación, en un movimiento increíblemente cínico, dejar que el secuestro brutal y repugnante y el asesinato de tres adolescentes israelíes (por un elemento malvado de Hamás que estaba tratando de socavar a las facciones que abogaban por la reconciliación con Israel mediante la creación de nuevos temores en Israel) se convirtiera en el pretexto para un asalto salvaje a los civiles en Cisjordania, arrestando a cientos de simpatizantes de Hamás, y para la escalada de ataques de aviones no tripulados contra agentes de Hamás dentro de Gaza. Cuando Hamás respondió empezando a enviar sus (aún sabiendo que es algo ineficaz y por lo tanto meramente simbólico ante el escudo de hierro de Israel) misiles hacia blancos civiles en Israel, el gobierno de Netanyahu utilizó eso como su excusa para lanzar un asalto brutal contra Gaza.
Pero es la brutalidad de ese asalto lo que finalmente me ha hecho estallar en llanto y angustia. Si bien afirma que sólo está interesado en el desmantelamiento de los túneles que podrían ser utilizados para atacar a Israel, el ejército israelí se ha comportando del mismo modo delictivo que el mundo condena en otras luchas: el ataque intencional contra civiles (el mismo tipo crimen que Hamás ha cometido a lo largo de los años, que correctamente le ha valido la etiqueta de organización terrorista). Con el pretexto de que Hamás está utilizando a civiles como "escudos humanos" e instala su material de guerra en apartamentos civiles, Israel ha logrado matar a más de 1.000 civiles y provocado miles de heridos. Las historias que se han conocido a partir de testimonios de cientos de niños que son asesinados por la destrucción indiscriminada de Israel, el bombardeo de escuelas de las Naciones Unidas y los hospitales públicos, y finalmente la destrucción de las instalaciones de agua y electricidad de Gaza, que garantizan muertes por fiebre tifoidea y otras enfermedades, así como el hambre generalizada entre el millón y medio de habitantes de Gaza que en su mayoría no han tenido nada que ver con Hamás, pone de relieve ante el mundo un Israel que rivaliza con algunos de los regímenes más opresivos y brutales del mundo contemporáneo.
En mi libro Embracing Israel/Palestine (Abrazar Israel/Palestina) he argumentado que tanto los israelíes como los palestinos son víctimas de un trastorno de estrés post-traumático. Tengo mucha compasión por ambos pueblos, sobre todo para mi propio pueblo judío que ha pasado por traumas que han distorsionado inevitablemente las generaciones futuras. Esos traumas no exoneran la conducta de Israel o la de Hamás, pero son relevantes para aquellos de nosotros en busca de un camino hacia la sanación y la transformación social.
Sin embargo, la curación es imposible hasta que los que son víctimas de TEPT estén dispuestos a trabajar en su superación. 
Y aquí es, precisamente, donde la comunidad judía estadounidense y los judíos de todo el mundo han tomado un camino que es desastroso, convirtiendo al Estado-nación de Israel en "el estado judío", y haciendo de Israel un ídolo para ser adorado en lugar de una entidad política como cualquier otra entidad política, con virtudes y profundos defectos. Desesperados por la salvación espiritual después de que Dios no se presentó y no nos salvó del Holocausto, un creciente número de judíos han abandonado la religión de la compasión y la identificación con los más oprimidos que fue defendida por nuestros profetas bíblicos, y en su lugar adoran el poder y se regocijan en la capacidad de Israel para convertirse en el estado más poderoso militarmente de Medio Oriente. Si un judío entrara hoy en alguna sinagoga de los EE.UU. o del mundo y dijera: "No creo en Dios ni en la Torá y no sigo los mandamientos", la mayoría de ellos aún así le darían la bienvenida y lo instarían a involucrarse. Pero di, "Yo no apoyo al Estado de Israel", y probablemente serás etiquetado como un "judío que se auto-odia" o antisemita, despreciado y desestimado. Como dijo Aaron del becerro de oro en el desierto: "Estos son tus dioses, oh Israel." 
La adoración del Estado hace necesario para los judíos convertir el judaísmo en un auxiliar de la ceguera ultranacionalista. Cada acto del Estado de Israel contra el pueblo palestino es visto como sancionado por Dios. Cada sábado los judíos en las sinagogas de todo el mundo ofrecen oraciones por el bienestar del Estado de Israel, pero no para nuestros primos árabes. La mera sugerencia de que debemos orar por el bienestar del pueblo palestino es visto como una herejía y una prueba de ser "judíos que se odian a sí mismos." 
El judaísmo surgió, precisamente, para desafiar la adoración del poder. Nosotros éramos los esclavos, los débiles, y aunque la Torá habla de Dios usando su fuerte brazo para redimir a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia, insiste al mismo tiempo, una y otra vez, que cuando los judíos entren en la tierra prometida de Canaán (no Palestina) deben "amar al extranjero/el Otro", una misma ley tendréis tanto para el extranjero como para el nativo, y advierte "no oprimáis al extranjero/Otro." Recuerden, la Torá nos dice, "que vosotros fuisteis extranjeros/el Otro en la tierra de Egipto" y "tú conoces el corazón del extranjero." Más tarde fuentes del judaísmo incluso insisten en que una persona sin compasión que dice ser judío no puede ser considerado judío. Un espíritu de generosidad es tan esencial para la conciencia de la Torá que cuando a los judíos se les dice que dejen la tierra en barbecho cada siete años (el año sabático para toda la sociedad), se debe permitir que lo que crece espontáneamente en las plantaciones se comparta con el otro/el desconocido. 
Los judíos no son únicos en esto. La realidad básica es que la mayoría de los seres humanos siempre han oído una voz dentro de sí mismos, diciéndoles que el mejor camino hacia la seguridad y la paz es amar a los demás y mostrar generosidad, y una contravoz que nos dice que el único camino hacia la seguridad es la dominación y el control sobre los demás. Esta lucha entre la voz del miedo y la voz del amor, la voz de la dominación/poder-sobre, y la voz de la compasión, la empatía y la generosidad, ha desempeñado su papel a lo largo de la historia y da forma a los debates políticos contemporáneos de todo el mundo. Debido a que casi todos y cada uno de nosotros escucha ambas voces, estamos a menudo divididos entre ellas, oscilando en nuestras políticas comunes y nuestro comportamiento personal entre estas dos visiones del mundo y formas de involucrar a los demás. A medida que el espíritu competitivo y el espíritu del yo-primero del mercado capitalista se ha vuelto cada vez más poderoso y se refleja cada vez más en la cultura y la visión del mundo de la época contemporánea, más y más gente lleva la visión del mundo del miedo, la dominación y la manipulación de los demás a su vida personal, enseñando a la gente que la racionalidad del mercado con su consideración de otros seres humanos, principalmente, en términos de cómo pueden servir a nuestras propias necesidades y como un instrumento para nuestros propios fines, en lugar de como siendo merecedores de la atención y el respeto simplemente por ser quienes son y no por lo que pueden ofrecer para nosotros, este ethos ha debilitado amistades y ha creado la inestabilidad en la vida familiar que la derecha ha manipulado de manera eficaz (un tema que desarrollo más plenamente en  mi libro The Left Hand of God: Taking Back Our Country From the Religious Right -La mano izquierda de Dios: Recuperando nuestro país de la derecha religiosa- sobre mis años como psicoterapeuta e investigador principal de un estudio NIMH sobre la tensión y la psicodinámica de la vida cotidiana en las sociedades occidentales).
No es de extrañar que los judíos y el judaísmo hayamos tenido también estas corrientes contradictorias dentro de nuestra religión. En los 2.000 años de relativa desesperanza cuando los judíos fueron la minoría oprimida de las sociedades occidentales e islámicas, la validación de las imágenes de un Dios poderoso que podía luchar por los judíos oprimidos fue una poderosa bendición psicológica para compensar la interiorización potencial de la demonización que sufríamos frente a las culturas mayoritarias. Pero ahora, cuando los judíos disfrutan del poder militar en Israel y del poder económico y político en los EE.UU. y en cierta medida en muchas otras sociedades occidentales, uno habría esperado que el tema del amor y la generosidad, siempre una voz importante incluso en un pueblo judío que era brutalizadoemergería ahora como el tema dominante del judaísmo del siglo XXI. 
No es de extrañar, entonces, que se me rompa el corazón al ver el judaísmo del amor y la compasión ser despreciado como "poco realista" por que muchos de mis compañeros judíos rabinos. ¿No era el mensaje central de la Torá que el mundo estaba gobernado por una fuerza que hizo posible la transformación de "lo que es" en "lo que puede y debe ser" y no era nuestra tarea enseñar al mundo que nada era fijo, que incluso las montañas podrían saltar como carneros jóvenes y los mares podían retroceder ante el triunfo de la justicia en el mundo? En lugar de este mensaje esperanzador, muchos de los rabinos y las instituciones rabínicas están predicando un judaísmo que espera más del ejército israelí que de la capacidad de los seres humanos (incluidos los palestinos), todos creados a imagen de Dios y por lo tanto capaz de transformarse, para volver a ser encarnaciones del amor y la generosidad. Se burlan de la posibilidad que el Tikkun y nuestra Red de Progresistas Espirituales hemos estado predicando (no sólo para Oriente Medio, sino también para los EE.UU.) de que si actuamos desde un lugar amoroso y generoso, los icebergs de la ira y odio (algunos de los cuales nuestro comportamiento ayudó a crear) pueden derretirse y los corazones de las personas pueden volver a girar hacia el amor y la justicia para todos. En una América que en este preciso momento tiene a su presidente pidiendo el envío de vuelta de decenas de miles de niños refugiados a los países de los que arriesgaron sus vidas para escapar, en un Estados Unidos que se negó a proporcionar Medicare para Todos, en una América que sirve a los intereses del 1 por cierto de los más ricos, ignorando en gran medida las necesidades de su gran clase media trabajadora, estas ideas pueden parecer ingenuamente utópicas. Sin embargo, para el judaísmo, la creencia en Dios era, precisamente, la creencia de que el amor y la justicia puede y debe prevalecer, y que nuestra tarea es encarnar ese mensaje en nuestras comunidades y promover ese mensaje en el mundo.
Es este judaísmo guiado por el amor, la compasión, la justicia y el judaísmo que el Estado de Israel está asesinando. Los adoradores de Israel han caído en un profundo cinismo sobre la posibilidad del mundo que desearon los profetas en el que las naciones no alzarán la espada unas contra otras y ya no se adiestrarán para la guerra, y todo el mundo vivirá en paz. Es cierto que ese mundo no está ya aquí, pero la tarea del pueblo judío era enseñar a la gente que este mundo podría ser hecho realidad, y que cada paso que damos es o bien un paso hacia ese mundo, o un paso alejándonos de él. Los adoradores de Israel están huyendo del mundo, por lo que es mucho menos posible, y luego llaman a su comportamiento judaísmo y a Israel "el Estado judío."
No es de extrañar, entonces, que esté de luto por el judaísmo de amor y bondad, paz y generosidad que los fieles de Israel rechazan como una fantasía utópica. A mis compañeros judíos les hago la siguiente invitación: utilizar Tisha B'av (el tradicional día de ayuno de luto por la destrucción de la vida judía en el pasado que comienza la noche del lunes 4 de agosto hasta la noche 5 de agosto) a llorar para el judaísmo de amor y de generosidad que está siendo asesinado por Israel y sus fieles de todo el mundo, la misma clase de adoradores de ídolos que pretendiendo ser judíos pero en realidad asimilados en el mundo del poder, ayudaron a destruir nuestras dos repúblicas judías anteriores y nuestros templos del pasado. Puede que tengamos que renovar nuestro judaísmo creando un judaísmo liberador, emancipador guiado por el amor transformador fuera de las sinagogas e instituciones tradicionales, ya que dentro de la comunidad judía existente lo mejor que podemos hacer es repetir lo que los judíos exiliados en Babilonia dijeron en el Salmo 137, "¿Cómo podemos cantar las canciones del Poder transformador de YHVH en una tierra extraña?" y permítasenos convertir este año el Yom Kippur en un tiempo de arrepentimiento por los pecados de nuestro pueblo que han dado a Israel un cheque en blanco y el permiso completo para ser brutal en el nombre del judaísmo y el pueblo judío (aun cuando celebramos a los judíos con el coraje de criticar públicamente a Israel de una manera amorosa pero severa).  
Para nuestros aliados no judíos, la siguiente declaración: No dejéis que la comunidad judía organizada os intimide con acusaciones de que cualquier crítica a la brutalidad de Israel hacia el pueblo palestino demuestra que sois antisemitas. No permitáis que vuestra culpabilidad muy justificada por la historia de la opresión de vuestros antepasados ​​promulgaron contra los judíos sea la razón por la que no podáis pronunciaros enérgicamente contra las actuales políticas inmorales del Estado de Israel. El camino para convertirse en verdaderos amigos del pueblo judío es ponerse del lado de los judíos que están tratando de conseguir que Israel regrese a sus valores más altos, sabiendo muy bien que no hay futuro para un estado judío rodeado de mil millones de musulmanes, sino por la amistad y la cooperación. La alianza temporal de brutales dictaduras en Egipto, Arabia Saudita, Jordania y varios emiratos árabes que dan a Israel el apoyo contra Hamás finalmente colapsará, pero el recuerdo de la humillación a manos del Estado de Israel no lo hará, y las actuales políticas de Israel pondrán en peligro a judíos tanto en el Medio Oriente como en todo el mundo por muchas décadas después de que los hijos de Israel hayan recobrado su sentido. Los verdaderos amigos no permiten que sus amigos sigan un camino de autodestrucción, así que es el momento de que habléis y apoyéis a aquellos de nosotros en el mundo judío que somos campeones de la paz y la justicia, y que no permaneceremos en silencio ante la destrucción del judaísmo. 
Y así llego a mi último punto. Jóvenes judíos, como muchos de sus compañeros no judíos, se están sintiendo cada vez más alejados de Israel y del judaísmo que muchos judíos dicen es el fundamento de este estado supuestamente judío. Ven a Israel como lo que el judaísmo es, en la práctica, sin saber lo opuesto a sus políticas que son las cosmovisiones tradicionales que la mayoría de los judíos han adoptado a través de los años. Son estas nuevas generaciones de jóvenes cuyos padres decían ser judíos, pero celebran el poder del actual Estado de Israel y nunca se molestaron en criticarlo cuando estaba actuando inmoralmente, como lo hace hoy en Gaza, quienes dejarán el judaísmo en masa, dejándolo más aún en manos de los adoradores de Israel con su persistente negación del Dios de amor y justicia y su abrazo de un Dios de venganza y odio. No voy a culparlos por esa opción, pero me gustaría que supieran que hay un hilo diferente del judaísmo que ha sido el eje fundamental para gran parte de la historia judía, y que necesita de su compromiso activo con el fin de restablecerlo como la continuación de la tradición judía del siglo XXI. Que tenga que acudir a fuentes no judías para ver este mensaje impreso es un testimonio más de cuanto hay que llorar sobre el cuerpo agonizante del judaísmo del amor, pidiendo para que los judíos que sienten de forma privada como lo hago yo salgan de sus armarios y ayuden a reconstruir el mundo judío en el que el tikkun (sanación y transformación) que se necesita sea el primer punto del programa. 
Por encima de todo, me aflijo por todo el sufrimiento innecesario en este planeta, incluyendo a las víctimas israelíes del terrorismo, las víctimas palestinas del terror y la represión israelí, las víctimas de las guerras equivocadas de Estados Unidos desde Vietnam, pasando por Afganistán e Irak y la guerra aparentemente interminable contra el terrorismo, las víctimas de tantas otras luchas en todo el mundo, y las víctimas menos visibles pero reales de un orden capitalista global en la que según la ONU unos 8.000-10.000 niños menores de 5 años mueren cada día por desnutrición o enfermedades relacionadas con la malnutrición. Y, sin embargo afirmo que todavía existe la posibilidad de un mundo diferente si sólo los suficientes de nosotros creemos en él y luego trabajamos juntos para crearlo.»