16 septiembre 2014

Ir a Gaza, ver por uno mismo por Gideon Levy (Haaretz)

Go to Gaza, see for yourself 
por Gideon Levy (Haaretz
Ir a Gaza, ver por uno mismo
En ausencia de odio, uno puede entender a los palestinos. Sin él, incluso algunas de las demandas de Hamás podrían sonar razonables y justificadas.
«¿Es posible que realicemos un debate, aunque sea breve, que no esté saturado de odio venenoso? ¿Podemos dejar por un momento la deshumanización y demonización de los palestinos y hablar desapasionadamente de la justicia, dejando a un lado el racismo? Es crucial que nos demos una oportunidad.
En ausencia de odio, uno puede entender a los palestinos. Sin él, incluso algunas de las demandas de Hamás podrían sonar razonables y justificadas. Tal discurso racional llevaría a cualquier persona decente a  conclusiones claras. Este diálogo revolucionario incluso podría hacer avanzar la causa de la paz, si uno todavía puede atreverse a decir tales cosas. ¿Qué estamos enfrentando? Un pueblo sin derechos que en 1948 fue desposeído de su tierra y su territorio, en parte por su propia culpa. En 1967 fue nuevamente despojado de sus derechos y sus tierras. Desde entonces ha vivido en condiciones experimentadas por pocas naciones. Cisjordania está ocupada y la Franja de Gaza está sitiada. Esta nación trata de resistir, con sus escasos poderes y con métodos que son a veces criminales, como lo ha hecho toda nación conquistada a lo largo de la historia, incluyendo a Israel. Tiene derecho a resistir, hay que decirlo. 

Vamos a hablar de Gaza. La Franja de Gaza no es un nido de asesinos; ni siquiera es un nido de avispas. No es el hogar de un incesante alboroto y asesinato. La mayoría de sus hijos no han nacido para matar, ni tampoco la mayoría de sus madres crían mártires -lo que quieren para sus hijos es exactamente lo que quiere la mayoría de las madres israelíes por sus propios hijos. Sus líderes no son tan diferentes de los de Israel, ni en la magnitud de su corrupción, ni en su inclinación por "hoteles de lujo", ni siquiera en su asignación de la mayor parte del presupuesto a la defensa.
Gaza es un enclave destrozado, una zona de desastre permanente, desde 1948 a 2014, y la mayoría de sus habitantes son refugiados por tercera y cuarta vez. La mayoría de las personas que insultan y que destruyen la Franja de Gaza nunca han estado allí, ciertamente no como civiles. Durante ocho años me han impedido ir allí; durante los anteriores 20 años la visité a menudo. Me gustó la Franja de Gaza, tanto como a uno le puede gustar una región afligida. Me gustó su gente, si se me permite hacer una generalización. Había un espíritu de determinación casi inimaginable, junto con una resignación admirable ante los problemas. 
En los últimos años, Gaza se ha convertido en una jaula, una cárcel sin techo rodeada de vallas. Antes de que también fuera dividida. Sean o no responsables de su situación, se trata de personas desafortunadas, un gran número de personas y una gran cantidad de miseria.
Perdida la esperanza en la Autoridad Palestina, los habitantes de Gaza eligieron a Hamés en una elección democrática. Es su derecho a equivocarse. Después, cuando la Organización para la Liberación de Palestina se negó a entregar las riendas del poder, Hamás tomó el control por la fuerza. 
Hamás es un movimiento nacionalista-religioso. Quien diálogo campeones odio-libre se dará cuenta de que Hamás ha cambiado. Cualquier que defienda un diálogo libre de odio se dará cuenta de que Hamás ha cambiado. Cualquiera que sea capaz de pasar por alto todos los adjetivos que les han sido aplicados también discernirá sus aspiraciones razonables, tales como tener un puerto marítimo y un aeropuerto. También tenemos que escuchar a los estudiosos que están libres de odio, como el profesor Menachem Klein de la  Universidad Bar-Ilan de Medio Oriente, cuya interpretación de Hamás va en contra de la opinión convencional en Israel. En una entrevista al periódico económico Calcalist la semana pasada, Klein dijo que Hamás no fue fundado como una organización terrorista, sino más bien como un movimiento social, y debe ser visto como tal, incluso ahora. Desde hace mucho tiempo ha "traicionado" sus estatutos, y lleva a cabo un animado debate político, pero en el diálogo del odio no hay nadie para escucharlo.
Desde la perspectiva del diálogo de odio, Gaza y Hamás, los palestinos y los árabes, son todos iguales. Todos viven en la orilla del mismo mar, y comparten el objetivo único de tirar allí a los judíos. Una discusión menos primitiva, un lavado de cerebro menos intenso conduciría a conclusiones diferentes. Por ejemplo, que un puerto bajo supervisión internacional es un objetivo legítimo y razonable; que el levantamiento del bloqueo a la Franja también serviría Israel; que no hay otra manera de detener la resistencia violenta; que incluir a  Hamás en el proceso de paz podría resultar un cambio sorprendente; que la Franja de Gaza está poblada por seres humanos, que quieren vivir como seres humanos.
Pero en hebreo, "Gaza", pronunciado 'Aza, es la abreviatura de Azazel, que se asocia con el infierno. De la multitud de maldiciones lanzadas contra estos días en todas las esquinas, "Vete al infierno / Gaza" es una de las más suaves. A veces querría decir en respuesta, "me gustaría poder ir a Gaza, con el fin de cumplir con mi misión periodística." Y a veces querría incluso decir: "Ojalá todos ustedes pudieran ir a Gaza. Ojalá supieran lo que es Gaza, y lo que realmente pasa allí".»