02 febrero 2015

Gideon Levy, periodista crítico de una sociedad israelí «enferma» por Hélène Sallon (Le Monde)

Gideon Levy, journaliste critique d'une société israélienne «malade»
por Hélène Sallon (Le Monde)
Gideon Levy, periodista crítico de una sociedad israelí «enferma»
«Insultos y amenazas, el periodista israelí de Haaretz Gideon Levy, ha recibido muchas en treinta años de una carrera dedicada a la cobertura de la política israelí en los territorios palestinos. Pero nunca tantos como durante la operación "margen protector".
El 14 de julio mientras era entrevistado por una televisión en las calles de Ascalón, ciudad del sur de Israel, el periodista de 61 años fue atacado por un residente: "¡Traidor, vete a vivir con Hamás!", le grita el hombre, lanzándole un billete a la cara. El artículo que había escrito esa mañana, "El mal que hacen los pilotos" le valió una lluvia de amenazas por teléfono y en las redes sociales. "Son la flor y nata de la juventud israelí (...) cometen los peores actos, los más brutales y más despreciables. (...) Están sentados en su cabina y pulsan el botón en su palanca de mando, el juego de la guerra ", escribió. En la calle, donde todo el mundo reconoce su imponente estatura y su rostro curtido por el sol, todos los ojos empiezan a mirarlo mal y llueven los insultos. 
"Escribí el mismo artículo durante la 'Operación Plomo Fundido' (2008-2009), que causó mucha rabia, pero nada comparado con lo que he vivido en este momento. El ejército y la seguridad son la verdadera religión de este país. A la gente le gustaría que sólo se criticara una vez que la operación haya terminado", dice. No se desplaza sin un guardaespaldas. Algunos le predicen el mismo destino que a Isaac Rabin, quien fue asesinado el 4 de noviembre 1995 durante un discurso público en Tel Aviv por Yigal Amir, un extremista de derecha opuesto a los acuerdos de Oslo que se habían firmado con los palestinos en 1993.
Gideon Levy no es el único que sufre amenazas al límite de la agresión física. "Los izquierdistas tienen miedo de ir a manifestaciones por temor a ser golpeados. La palabra smolani ("izquierdista") se ha convertido en el peor de los insultos. Uno no puede expresar ninguna simpatía o empatía por los palestinos sin ser amenazado. Los verdaderos racistas ya no se esconden." El síntoma, según dice, de años de expansión de la extrema derecha, del racismo y la incitación al odio en Israel. "La sociedad israelí está enferma. Del sur del país a Tel Aviv, las imágenes de Gaza son recibidas con indiferencia o con expresiones de alegría. Basta con mirar las redes sociales y las llamadas a "quemarlo todo". Yo nunca había visto eso", explica. "Finalmente, la palabra 'fascismo', que trato de usar lo menos posible, se ha ganado su lugar en la sociedad israelí", escribió el 19 de julio.
Pero el hombre está decidido a no permanecer en silencio. El apoyo prestado por la dirección de su periódico, a pesar de lectores indignados que dan de baja su suscripción y el enojo de algunos colegas, es muy valiosa para él. "Realmente creo en lo que pienso, a veces me veo aún demasiado moderado. Miro Al Jazeera en inglés y me vuelvo aún más radical", dice. Quien fue durante cuatro años a finales de los años setenta, el asesor y portavoz de Shimon Peres, entonces en el Partido Laborista, no fue impulsado por la ideología, el día en que fue enviado por el diario Haaretz a cubrir la primera Intifada (1987-1993). "Poco a poco me di cuenta de que la ocupación es la tragedia más grande de Israel y que casi nadie la cubre", dijo. 
Muchos lo comparan con su colega Amira Hass, que vive en Ramala. "Somos muy diferentes. Ella es muy valiente. Yo vivo en mi burbuja en Tel Aviv." Desde su sala de estar, donde fue condenado a observar la guerra, pues al igual que todos los periodistas israelíes tiene prohibido entrar en Gaza desde hace ocho años, hace zapping entre los canales nacionales e internacionales, edificado por la cobertura de los medios de comunicación israelíes. "¡Se trata de dos mundos paralelos! Los medios de comunicación aquí han deshumanizado totalmente a los palestinos."
Denuncia esta operación aún "más brutal que la operación Plomo Fundido." "Es horrible, pero no ha llevado a nada. El gobierno no tiene una estrategia, ningún objetivo claro. Habla de túneles en lugar de la apertura de Gaza. Han bombardeado escuelas, un mercado, la estación de electricidad. Hay 400.000 refugiados, entre ellos algunos por segunda o tercera vez. Admiten que más del 70% de las víctimas son civiles: ¿qué excusa podemos encontrar? Se parece a Damasco." 
El contexto real de esta guerra, dice, ha sido el final de las negociaciones de paz en abril, el registro de arriba abajo de Cisjordania tras el secuestro de tres jóvenes israelíes el 12 de junio, los obstáculos puestos al acuerdo de reconciliación entre palestinos y más de siete años de asedio en Gaza. "Si los palestinos no lanzan cohetes nadie habla de Gaza y a nadie le importa. Es una jaula. Incluso durante las negociaciones de paz sólo hablan de Cisjordania", apunta. "Realmente no me gusta Hamás, pero lo único que pide es que se levante el asedio."
Para él, sólo la presión de la comunidad internacional será capaz de cambiar la política israelí. No hay nadie delante. El campo de la paz se ha desintegrado desde la segunda Intifada y la "mentira de Ehud Barak." "Él dijo que no había ningún socio para la paz. Israel perdió la esperanza y la izquierda perdió la esperanza." Gideon Levy sigue adelante, con el apoyo de las cartas de los que le dan las gracias por ser una "luz en la oscuridad ", o incluso aquellos que pese a no estar de acuerdo con sus ideas, prometen "luchar" para que siempre pueda expresarse.»