25 agosto 2014

¿Dónde está la mirada al sufrimiento de los otros? por Fania Oz-Salzberger (Die Zeit)

Wo ist der Blick für das Leid der anderen? 
por Fania Oz-Salzberger (Die Zeit
¿Dónde está la mirada al sufrimiento de los otros? 
En el conflicto de Oriente Medio dominan los fanáticos. En ambos lados. Esto tiene que parar, escribe la hija mayor del escritor Amos Oz.
«Estos días no es fácil identificarse como israelí políticamente moderado. Cuando publiqué mi opinión acerca de la guerra de Gaza en los periódicos y en los sitios de redes sociales, recibí de la derecha y de la izquierda, de pro-israelíes y pro-palestinos, tantos mensajes de odio que me quedé perpleja.
Desde hace más de diez años hablo y escribo sobre el diálogo europeo-israelí, a menudo asociado con el conflicto de Oriente Medio. Con el tiempo puedo decir que he llegado a reconocer la diferencia entre una crítica de la política israelí (que a menudo comparto), la simpatía por todas las víctimas inocentes (que decididamente comparto) el "anti-israelismo" ignorante, generalizado, que rápidamente se inclina hacia un renovado antisemitismo.
La guerra actual en Gaza fue una vez más el detonante que hizo salir el genio maligno de la botella. Los israelíes amantes de la paz (y hay muchos entre nosotros) se encuentran entre Escila y Caribdis. En mis cuentas de Twitter y Facebook se muestra el genio maligno del antisemitismo bastante desatado. Allí entre los comentarios reina el odio de que expresara mi dolor por las muchas víctimas de la guerra en Gaza, y especialmente por los niños. Mi dolor no conocía excusas. No estaba equilibrado. Muchos usuarios deducen de ahí un partidismo radical. Otros europeos y árabes, escriben que los judíos estarían cometiendo un genocidio contra los palestinos.
¡Los judíos, que conste! No los israelíes. Los millones de judíos fuera de Israel no son, sin embargo,  más responsables de este conflicto que la población civil en Gaza. No obstante, se les acusa, se les amenaza y agrede físicamente, ya que son judíos. Su culpabilidad está supuestamente basada en su pertenencia a su pueblo. Cualquier sirio o estadounidense a pesar de los muchos civiles asesinados por el ejército de EE.UU o las tropas de Assad puede caminar seguro por las calles de París, Roma o Berlín. Pero un judío ni siquiera puede llevar un kipá sin ser molestado. Si eso no es antisemitismo, ¿qué es?
Los autoproclamados críticos de Israel llaman a esto genocidio. Y no una guerra sucia o una pelea desesperada entre un ejército regular, que debe proteger a su población civil, y combatientes terroristas que disparan cohetes contra personas totalmente indefensas. Para que no haya malentendidos: El ejército israelí ha ejercido ciertamente una fuerza excesiva el día en que mató a varios cientos de personas inocentes en el ataque contra los combatientes de Hamás y las posiciones de cohetes. Pero Hamas colocó sus lanzaderas conscientemente en medio de su población civil. Estas personas desafortunadas en Gaza no tienen ningún refugio porque los fondos de ayuda designados para ello fueron desviados. Se prefirió utilizar el material de construcción para el búnker a estabilizar los muchos túneles que Hamás utiliza para sus ataques. A menudo, las personas también se ven obligadas por Hamás a quedarse en el sitio después de que fueran advertidas por el ejército israelí para ponerse a salvo.
Estos son los hechos. Y, en efecto, no es una guerra limpia por ambos lados. Incluso las guerras de este tipo, para las que desde el punto de vista israelí hay buenas razones, pueden degenerar en una guerra sucia. El derecho a la guerra no excluye el derecho en una guerra. Pero ¿es eso un genocidio? ¡No! 
El genocidio judío es lugar recurrente en el discurso de odio de algunos árabes y europeos. Con ello quieren negar el Holocausto, del que ya algunos piensan que es una invención, que serviría como una coartada para la agresión israelí en la región. Así que me gustaría creer que, al menos, en Alemania ningún alemán le resta importancia o niega el Holocausto. Pero sé que algunos alemanes tienen esta intención. 
Me pregunto también si sería posible manifestarse en Gaza a favor de los israelíes inocentes. O si podría quedar impune aquél que allí expresara expresar su dolor por las decenas de niños israelíes que fueron asesinados por los terroristas suicidas palestinos en los últimos diez años. Probablemente no. Cualquier oposición a la guerra de Hamás con los israelíes o solamente plantear la cuestión de si esta guerra es prudente o terminara en un desastre, sería castigada allí como una traición. Hamás acalla su propia población mediante ejecuciones.
Ser prudente no significa, dijo Aristóteles, moverse exactamente en el centro. La realidad no conoce simetría. Hamás es peor que cualquier gobierno que Israel haya tenido. Los combatientes de Hamás y Al-Qassam son mucho más brutales que el ejército israelí. Los terroristas esconden sus combatienes detrás de niños y almacenan sus arsenales de armas en las escuelas y hospitales, incluso en las instituciones de la ONU. Expulsan periodistas del país o los amenazan si se atreven a denunciarlo. Dirigen sus cohetes a guarderías y clínicas israelíes. Si poseyeran una fuerza aérea como la de los israelíes y su fuerza de artillería, la masacre que causarían haría olvidar con mucho ésta que ahora presenciamos en Gaza.
Que yo exprese una verdad semejante, será para muchos comentaristas propaganda israelí. Pero si fuera así, sería una propagandita pésima. Como miembro crítico de la sociedad civil no acepto sin más ni más los comunicados de prensa de mi gobierno o el ejército. Pero la verdad es la verdad, sea la fuente de la cual provenga. 
Que Hamás felizmente sea tan débil está en desequilibrio con el sufrimiento de su pueblo. Gaza es Gaza es una zona de desastre. E Israel tiene en ello parte de la responsabilidad. Decir esto añadiendo la indicación de que Hamás tiene de lejos la mayor parte de la culpa, es la verdad. Independientemente de los desmentidos de ambas partes. Si Hamás y Hezbollah tuvieran los conocimientos y la potencia de fuego de Israel, hoy no podría escribir estás líneas. Estaría muerta. A algunos de los llamanos "pro-palestinos" esto no les molestaría. 
Para dejar una cosa clara: Deseo a Gaza paz, libertad y prosperidad. estoy en contra de Hamás. Que se vayan al infierno. En dos de sus objetivos declarados, Israel y Hamás han fracasado por completo: Hamás fracasó en el intento de asesinar a los niños israelíes, mientras Israel no consiguió en la Franja de Gaza no matar a ningún niños. Este es un aspecto de esta guerra asimétrica. Pero ¿qué pasa con todas las personas encarceladas en Gaza en su franja de tierra triste, hacinada, destrozada? Hace unos años, he desarrollado en un periódico alemán, la metáfora del vecino que dispara desde su balcón a la habitación de unos niños mientras sostiene a su propio hijo en el regazo. ¿Se le devolvería el fuego? ¡Sí! Eso haría cualquiera. Mi padre Amos Oz tomó prestada la metáfora prestada cuando describió la actual espiral de violencia en los medios de comunicación. En nuestra familia tales préstamos están permitidos.  
Mi artículo fue mal citado en Internet y atacado violentamente por quienes denigran a Israel. ¿Cómo puedo simplemente llamar a la gente en Gaza vecinos si en realidad son prisioneros israelíes? Y como siempre pasa: El correo de odio ignoró el resto del artículo, que dejaba claro que esta situación de "vecindad" es cualquier cosa menos de igualdad. Mala interpretación y distorsiones forman parte integral estos días del anti-israelismo y el antisemitismo. Los hechos históricos están convenientemente ocultos. Tonos intermedios no son parte del juego. Pero, precisamente, los matices son cruciales en la investigación histórica. La Franja de Gaza tiene 1,8 millones de habitantes, incluidos los refugiados de la guerra de 1948 y sus descendientes. La guerra la han comenzado en ese momento los árabes, que no aceptaron la resolución de la ONU, que dividió al país en un Estado israelí y un Estado palestino. Israel salió victorioso. Los palestinos huyeron, algunos también fueron expulsados. Durante muchos años Gaza estuvo dominada por Egipto Gaza que no permitió que los refugiados abandonaran el país o construyeran una nueva vida. Desde 1967, Israel y Egipto comparten la responsabilidad de esta situación intolerable. Pero Israel se retiró de Gaza en el 2006. Después de eso, pudimos ver como Hamás tomó el poder y puso la parte sur de Israel bajo el fuego de cohetes. 
¿Por qué no se negoció posteriormente paz? Debido a que Hamás quiere destruir a Israel y matar a todos los Judios. Esto es explícito en su carta fundacional. Pero la verdad incluye: Debido a que los gobiernos de Israel y el público se volvieron cada vez más militantes y abandonaron la esperanza de llegar a un acuerdo con el relativamente moderado Mahmud Abbas sobre Cisjordania. 
Los antisemitas de hoy que dicen ser "anti-israelíes" no saben nada de la historia. ¿Por qué los pone tan nerviosos la historia? Quiren que el Holocausto desaparecezca de la memoria colectiva, los judíos debe haber sido culpables y deben seguir siendo culpables. Se trata de una nueva variante del antisemitismo que eleva Israel al lugar de unos malévolos y poderosos mega-judíos y los pone bajo ataque. Pero también es el eterno, intemporal, viejo antisemitismo. Se lleva a cabo más allá de cualquier pensamiento histórico y se alimenta mucho más de resentimiento psicológico que de hechos. 
En esta historia, la religión juega, me temo, un papel a menudo irracional. El conflicto palestino-israelí nunca ha sido uno entre el judaísmo y el Islam. Más bien fue por la tierra y la soberanía territorial. Los islamistas fanáticos se han apoderado de la cuestión palestina, mientras que los extremistas judíos ortodoxos insisten en colonizar todos los rincones del Israel bíblico. Eso no permite ningún acuerdo. Cristianos radicales se mezclan además en este conflicto al suministrar a uno y otro lado apoyo material completo. 
Por lo tanto los ateos moderados como yo necesitamos toda posible ayuda que podamos obtener de los musulmanes y cristianos moderados y de judíos vigilantes. La línea del frente en esta guerra no es ni entre las tres religiones o entre creyentes y no creyentes. Pasa, y ahora llega el momento en el que yo soy me sirvo de una expresión de mi padre, entre los fanáticos y los no radicales. 
No creo que la mayoría de los europeos, al igual que la mayoría de los árabes quieran ser alimentados con mentiras y odio. Como hija de la Ilustración y como una liberal en política, espero que el diálogo racional, combinado con la compasión humana gane. Porque sigo creyendo como humanista judía sionista en la solución de dos estados, espero que esta esperanza venza. Pero sólo puede ganar si la ayudamos