06 octubre 2014

De enemigos mortales a socios por Ulrich Ladurner (Die Zeit)

Aus Todfeinden werden Partner 
por Ulrich Ladurner (Die Zeit
De enemigos mortales a socios
Es una consecuencia notable del terror del IS en Irak: Estados Unidos e Irán se aproximan mutuamente. En Oriente Próximo surge una nueva arquitectura.
«Estados Unidos y la República Islámica de Irán son unos enemigos con muchas similitudes. Ambos suministran actualmente armas a los kurdos en el Norte de Irak para que puedan defenderse mejor de los terroristas del Estado Islámico (IS); ambos han insistido en que el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, renuncie a su cargo; ambos apoyan al candidato a su sucesión Haidar al-Abadi.
La razón es obvia. Tanto Washington como Teherán miran a los terroristas del IS como el peligro mortal que hay que combatir.

Sin embargo, ¿la "cooperación" entre Estados Unidos e Irán continuará? ¿Es lo que estamos viviendo ahora el comienzo de una nueva amistad? ¿O al menos de una asociación?
El presidente de EE.UU. Barack Obama ha dejado claro en su primer mandato en el cargo que busca un acercamiento con Irán. Quiere en especial dejar a un lado la disputa nuclear. Esa fue desde el principio una política muy arriesgada. Porque nadie podía decir con certeza si la parte iraní quería efectivamente la pacificación, o si a fin de cuentas sería capaz de lograrla. Pero dado que los iraníes han elegido como presidente a Hasán Ruhaní, las probabilidades son mayores. La principal promesa electoral de Ruhaní era precisamente eso: solucionar el conflicto con los Estados Unidos y abrir Irán a Occidente. 
Si bien es cierto que hasta la fecha, ni se ha resuelto la disputa nuclear, ni ha se ha alcazado una pacificación global, hay un enfoque intensivo, pragmático a la hora de enfrentar el peligro. Es visible en el apoyo a los kurdos y en la aceleración del cambio político en Bagdad. 
Lo que podemos ver a grandes rasgos, son los inicios de una nueva arquitectura de seguridad en Oriente Próximo. Por lo demás algo que se necesitaba con urgencia. Estados Unidos, que ni puede ni quiere dominar en solitario Oriente Próximo, y un Irán estable y seguro son sus dos arquitectos.
Esto no es algo nuevo.
Hasta 1979, Estados Unidos e Irán fueron socios cercanos en la región. EE.UU. era la potencia líder indiscutible en Oriente Próximo, y el Irán gobernado por el Shah de Irán era utilizado por los estadounidenses como una policía auxiliar en el Golfo Pérsico. Ambos se mostraban satisfechos. Hasta que los iraníes derrocaron al Shah en 1979 y con la revolución pusieron punto final a la asociación. 
Desde entonces, la historia de las relaciones entre Estados Unidos e Irán se parece a ésas de dos malos cónyuges divorciados. ¿Entendimiento? Excluido. ¿Perdonar? Nunca. ¿Guerra? Retórica continúa de destrucción de la otra parte. 
Es posible que esto esté llegando a su fin. Es posible que ambos recuerden que no pueden vivir el uno sin el otro.»