07 agosto 2014

El nuevo socio de la NSA en tareas de espionaje: La brutal policía estatal de Arabia Saudita por Glenn Greenwald y Murtaza Hussain (The Intercept)

The NSA’s New Partner in Spying: Saudi Arabia’s Brutal State Police 
por Glenn Greenwald y Murtaza Hussain (The Intercept
El nuevo socio de la NSA en tareas de espionaje: La brutal policía estatal de Arabia Saudita
«La Agencia de Seguridad Nacional amplió el año pasado considerablemente su relación de cooperación con el Ministerio del Interior saudí, una de las agencias gubernamentales más represivas y abusivas del mundo. Un memorándum secreto de abril de 2013 proporcionado por el alertador de la NSA Edward Snowden detalla los planes de la agencia "para proporcionar analítica directa y apoyo técnico" a los saudíes en asuntos de "seguridad interna".
El Ministerio de Interior saudí -al que el documento se refiere como MOI-  ha sido condenado durante años como uno de los más brutales violadores de los derechos humanos en el mundo. En 2013, el Departamento de Estado de EE.UU. informó "el Ministerio del Interior en ocasiones somete a los presos y a los detenidos a torturas y otros abusos físicos", mencionando específicamente un episodio de 2011 en el que los agentes MOI supuestamente "vertieron un líquido de limpieza antiséptica en la garganta" de un activista de los derechos humanos. El informe también señala el uso de Ministerio del Interior de vigilancia invasiva dirigida a los disidentes políticos y religiosos.

Pero mientras el Departamento de Estado catalogaba públicamente esos abusos, la NSA trabajaba para proporcionar una mayor asistencia de vigilancia al ministerio que los perpetraba. La medida es parte de la creciente cercanía de la Administración Obama con el régimen saudí; más allá de la nueva cooperación con el Ministerio del Interior, la nota describe "un periodo de rejuvenecimiento" de la relación de la NSA con el Ministerio de Defensa saudí.
En general, el apoyo de EE.UU. al régimen saudí es de larga data. Un memorándum secreto de la NSA de 2007 enumera a Arabia Saudita como uno de los cuatro países en los que los EE.UU. "tiene [un] interés en la continuidad del régimen". 
Pero desde el fin de la Guerra del Golfo de 1991 hasta hace poco, la nota dice, la NSA tuvo una relación "muy limitada" con el reino saudí. En diciembre de 2012, el director estadounidense de Inteligencia Nacional, James Clapper, autorizó a la agencia a expandir su relación "de tercera parte" con Arabia Saudita para incluir el intercambio de inteligencia de señales, o "SIGINT", con capacidad para operar con la Dirección de Asuntos Técnicos de la MOD (TAD). 
"Con la aprobación de la relación SIGINT de tecera parte", afrima el memorándum, la NSA "tiene la intención de proporcionar analítica directa y apoyo técnico a TAD." El objetivo es "facilitar la capacidad del gobierno de Arabia Saudita para utilizar SIGINT para localizar y rastrear individuos de interés mutuo dentro de Arabia Saudita". 
Incluso antes de esta nueva iniciativa en 2012, la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidenses habían estado trabajando con el régimen saudí para reforzar la "seguridad interna", y realizar un seguimiento de los presuntos terroristas. Según la nota, la NSA comenzó a colaborar con el Ministerio de Defensa en 2011 en una "iniciativa de acceso sensible ... centrada en la seguridad interna y la actividad terrorista en la Península Arábiga";  esa colaboración se llevó a cabo "bajo los auspicios de la relación de la CIA con el Mabahith del MOI (Dirección General de Investigación, equivalente al FBI)." 
La relación formal de "tercera parte" de la NSA con los saudíes implica armar el MOI con la tecnología de vigilancia altamente avanzada. La NSA "ofrece asesoramiento técnico sobre temas SIGINT como la explotación de datos y el desarrollo de objetivos para TAD," dice la nota, "así como una capacidad de colección de fuentes sensibles."  
El Ministerio de Defensa de Arabia saudita también se basa en la NSA para ayudar con "la modernización de equipos de análisis de señales, capacidad de descifrado y la formación avanzada en una amplia gama de temas." El documento señala que, si bien la NSA "es capaz de responder a muchas de esas peticiones, algunos deben ser negadas debido al hecho de que ponen operaciones SIGINT sensibles en riesgo". 
Durante el año pasado, el gobierno saudí ha intensificado su represión de activistas, disidentes y críticos del gobierno. A principios de este mes, el abogado saudí de derechos humanos y activista Waleed Abu al-Khair fue condenado a 15 años de prisión por la llamada "corte contra el terrorismo" por los cargos de socavar al Estado e insultar al poder judicial. En mayo, un bloggero liberal, Raif Badawi, fue condenado a 10 años de prisión y 1.000 latigazos; en junio, el activista de derechos humanos Mikhlif Shammari fue condenado a cinco años de prisión por escribir sobre el maltrato a las mujeres saudíes.
En el momento de la condena al-Khair, el portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki emitió un comunicado diciendo: "Instamos al gobierno saudí a respetar las normas internacionales de derechos humanos, algo que hacemos regularmente." 
Cuando se le preguntó si los EE.UU. toman en consideración el historial de derechos humanos antes de colaborar con las agencias de seguridad extranjeras, un portavoz de la oficina del director de inteligencia nacional, dijo a The Intercept: "Sí. No podemos hacer comentarios sobre asuntos de inteligencia específicos pero, como principio general, las consideraciones de derechos humanos sirven de base a nuestras decisiones en el intercambio de inteligencia con los gobiernos extranjeros"