23 noviembre 2013

"Esa mala fama..." por Guy Debord



«Conozco muy bien mi época. No trabajar jamás exige mucho talento y es una suerte que yo lo haya tenido. No me habría hecho ninguna falta, y desde luego no lo habría empleado con el objetivo de acumular excedentes, si hubiese sido rico de nacimiento o hubiese querido dedicarme a una de las pocas artes que quizá estaba más dotado que otros, consintiendo una sola vez en hacer la menor concesión a los gustos actuales del público. Mi visión personal del mundo no excusaba esa clase de prácticas en torno al dinero salvo para conservar mi total independencia y sin comprometerme a nada a cambio. La época en que todo se disolvía facilitó mucho mi juego a ese respecto. Mi rechazo al trabajo quizá haya sido incomprendido y mal visto. Desde luego no pretendí embellecer esa actitud por medio de ninguna justificación ética. Simplemente quise hacer lo que más me gustaba. De hecho, a lo largo de mi vida he tratado de disfrutar de un buen número de situaciones poéticas, y también satisfacer algunos vicios anexos pero importantes. El poder no figuraba en ellos. Amo la libertad, pero el dinero, desde luego, no. Como dijo aquel: El dinero no es un deseo de infancia.»
Guy Debord, "Esa mala fama...", 1993.