31 agosto 2013

Truthdigger de la semana: Laura Poitras por Alexander Reed Kelly (Truthdig)

Truthdigger of the Week: Laura Poitras 
por Alexander Reed Kelly (Truthdig
Truthdigger de la semana: Laura Poitras
«En algún momento de la última década hemos entrado en una nueva era del periodismo de investigación. Una vigilancia del gobierno ubicua hecha posible gracias a la omnipresencia de la comunicación digital convirtió la tarea de cultivar fuentes no autorizadas dentro de las organizaciones oficiales más difícil y peligrosa que nunca.
Como prueba de esto, pregunta al soldado Bradley Manning quien se enfrenta a una posible cadena perpetua por entregar información clasificada poniendo de manifiesto las irregularidades gubernamentales a la página de denuncias WikiLeaks. O pregunta a Barrett Brown, periodista que ha estado en prisión sin juicio durante casi un año por estar relacionado con un archivo de 5 millones de correos electrónicos que contenía información de una tarjeta de crédito robada por un hacker al  contratista de inteligencia Stratfor. O pregunta a la documentalista Laura Poitras.

Poitras es la periodista que junto con el columnista de The Guardian Glenn Greenwald comenzó a publicar historias sobre la vigilancia nacional e internacional de la NSA a principios del verano. La primera vez que me encontré con ella fue hace un año en una conferencia de hackers en Manhattan, donde estaba centrada en la filmación del denunciante William Binney de la NSA para un nuevo documental sobre las filtraciones y la vigilancia del gobierno. Fue a Poitras a quien la fuente de los informes de la NSA de este verano, el contratista de Booz Allen Hamilton convertido en denunciante y prófugo Edward Snowden, contactó al no conseguir que Greenwald lo tomara en serio. Snowden había leído un artículo de Greenwald diciendo que los EE.UU. habían detenido a Poitras más de 40 veces en los aeropuertos para interrogatorios relacionados con su trabajo. En un largo perfil de Poitras publicado la semana pasadael escritor Peter Maass del New York Times -que pasó un tiempo con Poitras y Greenwald en la casa del último en Río de Janeiro, escribió que Snowden "pensó que [Poitras] entendería los programas que quería filtrar y sabría cómo comunicarse de manera segura". 
Snowden estaba en lo cierto. Desde que Poitras comenzó a filmar los abusos de poder de Estados Unidos en Irak en 2004, ha sido sistemáticamente acosada ​​por las autoridades. En 2006 el gobierno comenzó a marcar sus billetes de vuelos nacionales con "SSSS" -Selección de Control de Seguridad Secundaria . La designación significa que Poitras se enfrenta a un escrutinio adicional. En una ocasión en Viena fue puesta al corriente por un agente de seguridad del aeropuerto que se atrevió a hablar abiertamente sobre lo que estaba sucediendo a Poitras. Mientras que los oficiales se adueñaban y examinaban sus maletasuno de los guardias le dijo"Usted está marcada. Usted tiene una puntuación de riesgo que está fuera de la escala de Richter. Es 400 de 400. 'Le dije:' ¿Es un sistema de puntuación que vale en toda Europa, o se trata de un sistema de calificación de Estados Unidos?", 'contestó': "No, es tu gobierno quien establece esto y nos ha dicho que te detengamos."
La cineasta fue puesta en la lista de terroristas que el gobierno comenzó a compilar después del 11 de septiembre, una lista que se calcula que llegó a contener casi un millón de nombres. Las autoridades han confiscado y retenido sus ordenadores, teléfonos móviles, documentos de papel y otros equipos durante semanas. Poitras ha escrito a los miembros del Congreso y presentó múltiples peticiones basabas el  Ley de Libertad de Información, pero nunca ha recibido ninguna explicación de por qué fue puesto en una lista. 
"Es indignante que tenga que especular por qué", son sus palabras recogidas por Maass. "¿Cuándo comenzó ese universo en que las personas son puestas en una lista y nunca se les dice y son detenidas durante seis años? No tengo ni idea de por qué lo hicieron. Es la suspensión total de las garantías procesales." Y agregó: "No me han dicho nada, no me han pedido nada, y no he hecho nada. Es como Kafka. Nadie te dice cuál es la acusación". 
Estas intrusiones en la vida y el trabajo Poitras hicieron que empezara a pensar en cómo protegerse. Empezó a pedir a compañeros de viaje que llevaran su ordenador portátil, a dejar portátiles a amigos en el extranjero o en cajas de seguridad, y a limpiar sus ordenadores y teléfonos móviles para que las autoridades no pudieran conseguir nada cuando se apoderan de ellos. Muy pronto empezó a encriptar sus datos. Luego dejó de usar su teléfono móvil porque permite ubicar a un usuario en cualquier punto dado en el tiempo. Cuando Snowden comenzó a contactar  con ella en 2013, desarrolló nuevas precauciones. "Comenzó a utilizar diferentes ordenadores para la edición de la película, para la comunicación y para la lectura de documentos sensibles (el de los documentos sensibles es air-gapped, lo que significa que nunca se ha conectado a Internet)," escribe Maass.
En los años 1930 y los años 40, los intelectuales alemanes, los artistas y los liberales huyeron de su país en busca de refugio y libertad de expresión en los Estados Unidos. Hoy, Poitras vive en la socialdemócrata Berlín, donde pueden trabajar en su sexta película, el documental sobre la vigilancia del gobierno, sin preocuparse por que el FBI aparezca en su apartamento con una orden de registro para sus discos duros. "No voy a dejar de hacer lo que estoy haciendo", dijo a Maass, "No voy a dejar de hacer lo que estoy haciendo, pero he dejado el país. Yo, literalmente, no sentía que podía proteger mi material en los Estados Unidos, y esto fue antes de que me pusiera en contacto con Snowden. Si prometes a alguien que vas a protegerlo como fuente y sabes que el gobierno te está vigilando o apoderándose de tu ordenador portátil, no puedes realmente hacerlo físicamente."
Maass describe el trabajo de Greenwald y Poitras como estando "organizado como una operación de inteligencia, con Poitras como la autora intelectual." En el artículo de Maass, Greenwald atribuye a Poitras el mérito de hacer su trabajo seguro. "La seguridad operacional - ella se encargó de todo eso", dijo Greenwald. "Qué equipos usé, cómo me comunique, cómo salvaguardar la información, dónde se guardaban copias, come mantuvieron, en qué lugares. Ella tiene este nivel de experta completa para comprender cómo hacer una historia como ésta, con la seguridad técnica y operativa total. Nada de esto hubiera sido posible con eficacia y el impacto que se hizo, si ella no hubiera estado trabajando conmigo en todos los sentidos y realmente tomara la iniciativa en la coordinación de la mayor parte." 
Combinada con su independencia editorial, la rara experiencia de Poitras evadiendo con éxito la vigilancia oficial en la frontera de las guerras de la  información digital, la convierten en un ejemplo del nuevo modelo de periodista de investigación que examina y critica el poder del gobierno. Maass escribe: "Poitras cuenta con un nuevo conjunto de habilidades que es particularmente vital - y lejos de la norma periodística - en una era de espionaje omnipresente del gobierno: sabe, al igual que cualquier experto en seguridad informática, la forma de protegerse de la vigilancia." Esas habilidades han tenido, sin embargo un costo: "Nuestras vidas nunca volverán a ser lo mismo", dijo Poitras a Maass refiriéndose a ella y Greenwald. "No sé si alguna vez seré capaz de vivir en algún lugar y sentir que soy dueña de mi privacidad. Eso podría haber simplemente desaparecido por completo ".
El relato de Maass debería conducir a una nueva generación de periodistas valientes a adquirir las habilidades que Poitras ha tenido que aprender por su cuenta. Si en el futuro los estadounidenses van a llegar a conocer lo que sus líderes electos están haciéndoles a ellos y a otros en su nombre, será gracias a personas como ella. Por su coraje, dedicación e inteligencia en arriesgar su vida para informar al resto de nosotros, honramos a Laura Poitras como nuestra Truthdigger de la semana.»