31 agosto 2013

The Guardian se asocia con el New York Times para los archivos de Snowden sobre el GCHQ por Lisa O'Carroll (The Guardian)

Guardian partners with New York Times over Snowden GCHQ files 
por Lisa O'Carroll (The Guardian
The Guardian se asocia con el New York Times para los archivos de Snowden sobre el GCHQ
«The Guardian ha alcanzado un acuerdo con el New York Times que dará acceso al periódico estadounidense a la memoria de documentos sensibles filtrados por el denunciante de la Agencia Nacional de Seguridad Edward Snowden.
El acuerdo se materializó cuando The Guardian se enfrentó a las demandas del gobierno del Reino Unido para entregar los archivos del GCHQ que tenía en su poder.
"En un clima de intensa presión por parte del gobierno del Reino Unido, The Guardian decidió buscar un socio en EE.UU. para trabajar en los documentos del GCHQ proporcionadas por Edward Snowden. Estamos trabajando en colaboración con el New York Times y otros para continuar la publicación de estas historias," dijo The Guardian en un comunicado. 
Los periodistas de EE.UU. están protegidos por la Primera Enmienda que garantiza la libertad de expresión y en la práctica impide que el Estado imponga medidas cautelaress anteriores a la publicación o algún tipo de "restricción previa".

Se pretende que la colaboración con el New York Times permita a The Guardian continuar exponiendo la vigilancia masiva, al poner los documentos de Snowden sobre el GCHQ fuera del alcance del gobierno. Snowden conoce el arreglo.
La colaboración imita la alianza establecida en 2010 entre The Guardian, el New York Times y Der Spiegel en relación con la publicación por WikiLeaks de documentos militares y diplomáticos estadounidenses.
El escándalo de la vigilancia de EE.UU. emergió a principios de junio, cuando The Guardian reveló que los EE.UU. estaban recopilando registros telefónicos de millones de ciudadanos estadounidenses. 
Desde entonces,  The Guardian ha expuesto la vigilancia masiva de Facebook, Google, Microsoft, el espionaje por el GCHQ británico de políticos extranjeros en las cumbres del G-20 en Londres y la operación secreta con nombre en código Tempora, que implicaba la  interceptación masiva del tráfico por cable, diseñado, en palabras del GCHQ para  "dominar Internet ".»