31 agosto 2013

Los cables submarinos, piedra angular de la cibervigilancia por Maxime Vaudano (Le Monde)

Les câbles sous-marins, clé de voûte de la cybersurveillance 
por Maxime Vaudano (Le Monde
Los cables submarinos, piedra angular de la cibervigilancia
«Si intentamos visualizar el espionaje de las telecomunicaciones, la primera imagen que viene a la mente es la de unas "grandes orejas" interceptando al azar las señales de los satélites que recorren el mundo. Popularizada por la guerra fría y su entorno, está representación se ha visto superada desde hace mucho tiempo.
Desde la década de 1990, la inmensa mayoría de las telecomunicaciones mundiales atraviesan efectivamente unos 250 cables submarinos que cruzan a lo largo del planeta. "En un mundo donde cada milésima de segundo cuenta, el retorno a los satélites representa una pérdida de tiempo", explica Benjamin Bayart, especialista en telecomunicaciones y portavoz del proveedor de Internet asociativo FDN. Tanto es así que el 99% del tráfico intercontinetal, tanto de Intenet como telefónico, pasa ahora por debajo de los océanos, según el centro de investigación Telegeography.
Un hecho confirmado por las revelaciones del ex asesor de inteligencia de EE.UU. Edward Snowden sobre la cibervigilancia ejercida por los Estados Unidos y sus socios. Si la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) se las arregla para espiar casi todas nuestras comunicaciones no es gracias a los satélites ni al programa Prism, que le daría acceso a los servidores de Facebook, Microsoft y a los servicios de Google  - lo que estas empresas niegan categóricamente. Es posible porque se dirige directamente a la "backbone", a la columna vertebral de la Internet.

Conectarse a un sitio alojado en Estados Unidos o enviar un correo electrónico a Brasilimplica la seguridad de que los paquetes de información que llevarán su solicitud pasarán en un momento u otro por una de estas "tuberías" de Internet, propiedad de de gigantes como Vodafone, Verizon u Orange.
Sin embargo, la configuración de la red convierte al Reino Unido en un centro de telecomunicaciones globales. Por su territorio, en contacto con 49 de los 265 cables submarinos en servicio en el mundo, pasan casi todos los intercambios entre Europa y América. Sin contar con que los caminos inescrutables de Internet pueden conectar en ocasiones a Francia con Rusia a través del Atlántico... No es de extrañar, pues, que la NSA haya pedido a su aliado británico espiar estas ricas tuberías que confluyen en una de las 71 estaciones británicas de aterrizaje de cables. 
El programa "Tempora", revelado el 21 de junio por The Guardian, permite a la agencia de inteligencia electrónica británica, el GHCQ, vigilar todas las comunicaciones a través de los cables de los siete principales operadores de telecomunicaciones mundiales, como British Telecom, Verizon, Vodafone o Level 3. Como lo muestra (en rojo) el mapa de arriba, los aliados estadounidenses y británicos tienen así acceso teóricamente a casi una cuarta parte de la red global con sólo este programa.
Si, como ha recordado el portal especializado PCPro [en inglés], el espionaje pirata de cables submarinos no presenta dificultades insuperables, los servicios secretos británicos no han tenido que enfrentarse a esta dificultad. Gracias a una oscura ley de 2000, los operadores de telecomunicaciones a los que el gobierno británico se lo solicite, están obligados a cooperar en la vigilancia - y tienen prohibido hablar de ello públicamente. 
Sólo falta por instalar en las estaciones de aterrizaje de cables un sistema de "tapping" que permita copiar la integridad de los datos en circulación por las fibras ópticas que modo casi indetectable. El material descrito por Edward Snowden parece corresponderse al que facilita la empresa estadounidense Glimmerglass como lo indica el organismo de investigación CorpWatch. Presentado como una "solución en la lucha contra el cibercrimen y ciberterrorismo", el "CyberSweep" sería capaz de recuperar los metadatos, ver el contenido de los e-mails, chats y conversaciones de Facebook, como lo indica un documento promocional revelado por WikiLeaks.
Este tipo de equipo se instalaría en los principales nodos de Internet, como la estación de aterrizaje de Bude, en la costa oeste del Reino Unido, utilizado -según  Edward Snowden- por el GHCQ como "laboratorio" durante tres años. Acogiendo no menos de 6 cables, Bude tendría, según las estimaciones de Teleography, un ancho de banda superior a 7 terabytes por segundo, algo menos del 10% del tráfico internacional.
Para que nada se le escape está situada a un tiro de piedra de una estación de interceptación del GHCQ.  En otro tiempo especializada en el seguimiento de las señales de satélite, ha podido ser renovada gracias a una "subvención" de 15.5 millones de libras (17.8 millones de euros) que le otorgó la NSA para su "remodelación" según otro documento revelado por Edward Snowden.
Imposible de verificar porque el acceso al complejo del aterrizaje de cables está prohibido, como lo ha constatado Andrew Blum, autor de A Journey to the Center of the Internet: "Durante dos años de investigación, éste fue uno de los pocos lugares de la red a los que no se me autorizó a acceder". Incluso Orange (ex France Télécom), copropietaria de uno de los cables que atraviesa Bude, explica que "ningún operador puede saber lo que pasa en esas estaciones".
Para las agencias de inteligencia, el método de "tapping" es de importancia crucial. Es en gran medida complementario de programas, como Prism, confinados a los datos que se depositan "voluntariamente" en los servidores de los gigantes de la web. Básicamente, para no obligaros a que os detengáis en todas las áreas de servicio de la autopista para abrir discretamente el maletero (vuestros datos), la NSA y el GHCQ fotografían cada diez kilómetros todas las matrículas que circulan por la autopista, para reconstruir a posteriori vuestro trayecto -los metadatos que bastan para saber lo suficiente sobre vosotros.
Por tanto, es comprensible el interés de los gobiernos por los cables submarinos intercontinentales. La experiencia en fabricación de redes submarinas de la francesa Alcatel Submarine Networks (ASN), una de las pocas compañías mundiales que domina su fabricación, fue calificada el pasado enero como "estratégica" por la ministra de economía digital, Fleur Pellerin.
En los Estados Unidos, el gobierno creó  un "equipo de telecomunicaciones" responsable de asegurar que los cables principales del Atlántico y el Pacífico sigan bajo control de EE.UU., como decía en julio The Washington Post. A principios de este año, su presión permitió desbaratar el despliegue de un nuevo cable transatlántico, fabricado por Huawei de China. Considerada demasiado cercana al gobierno chino, la compañía podría, según los estadounidenses, espiar este nuevo cable de Nueva York a Londres por cuenta de Beijing.»