04 agosto 2013

La crisis más larga del siglo por Philip Faigle (Die Zeit)

Die längste Krise des Jahrhunderts
por Philip Faigle (Die Zeit
La crisis más larga del siglo 
Los políticos europeos y los bancos centrales han evitado que la actual crisis se convirtiera en una depresión. Sin embargo, la recuperación transcurre más despacio que en los años treinta.
«Los profetas del desastre se han ido tranquilizando. Hace apenas un año, los economistas estadounidenses advirtían a los europeos de un retorno a los aciagos años treinta, antes de una nueva era de Gran Depresión, con desempleo masivo y empobrecimiento. Los cálculos del economista vienés Karl Aiginger para ZEIT ONLINE mostraban ya entonces que la comparación era exagerada la crisis fue esta vez menos profunda porque los políticos y bancos centrales evitaron hasta ahora la gran caída. También el mundo se salvó de un segunda gran depresión económica como temían los pesimistas.
¿Podemos enterrar la comparación con la Gran Depresión de los años treinta para siempre?

Aiginger y su equipo de investigadores calcularon durante un año tomando como base diez países como se desarrolló la crisis en los cinco años posteriores a 1929 y en los cinco años posteriores a 2008. Su conclusión más reciente: es cierto que la economía mundial superó la crisis mucho mejor que en los años treinta. Pero la recuperación es considerablemente más lenta. "Entonce hubo al mismo tiempo una recuperación de base amplia sobre todo en EE.UU. y Alemania", dice Aiginger.
En cambio, hoy en día el mundo está dividido en dos clases. Mientras que la economía mundial está creciendo del tres al cuatro por ciento anual, en Europa la economía todavía se contrae. Los datos de Aiginger muestran que el rendimiento económico de Europa sigue siendo más bajo que hace cinco años. La mayoría de los países europeos están pasando por una crisis más larga que la de entonces, la crisis más larga del siglo. ¿Cómo puede ser eso? 
Para responder a la pregunta, hay que buscar las razones que hicieron posible la recuperación de la Gran Depresión. Al igual que hoy muchos países industrializados luchaban a principios de los años treinta con un alto desempleo y una creciente pobreza. Mientras países como Gran Bretaña se libraron rápidamente de la crisis con una mezcla de recortes de tasas interés y una política de subvenciones, sobre todo Alemania y EE.UU. siguieron los consejos del economista John Maynard Keynes para combatir la crisis: miles de millones en inversiones públicas debían impulsar la economía. EE.UU., con su presidente Franklin D. Rooselvelt llevó a cabo las políticas del New Deal e invirtió miles de millones en la construcción de proyectos de infraestructuras como presas gigantescas. 
En Alemania, en 1933, Adolf Hitler llegó al poder. Pronto puso en marcha un programa masivo de infraestructuras. El gobierno nazi bombeó aproximadamente  cuatro mil millones de marcos en el ciclo económico - tres veces la suma de la producción industrial del momento. El dinero fluía sobre todo para la construcción de vivientas, autopistas, al servivio postal y ferrocarriles. Tanto en EE.UU.  como en Alemania  los programas tuvieron un efecto aparentemente milagroso: Alemania informó en 1936 de pleno empleo.
El final de la historia es bien conocido: en lugar de recortar el gasto público, como Keynes sugirió, Hitler comenzó a invertir más millones en la industria de defensa; a lo que siguió años de crímenes. La deuda explotó, un continente se precipitó en el caos. "Ninguna de las respuestas de los años treinta, vale ahora para resolver la crisis", dice el historiador económico de Bielefeld Werner Abelshauser. ¿Acaso ya no nos ayuda la comparación con la crisis económica mundiales? No, dice Abelshauser. "Una mirada retrospectiva nos muestra las posibilidades reales que aún podría albergar el futuro.