11 agosto 2013

El Estado de vigilancia es más fuerte que nunca por Bill Blum (Truthdig)

The Surveillance State Is as Strong as Ever 
por Bill Blum (Truthdig
El Estado de vigilancia es más fuerte que nunca
«No dejes que la absolución de los cargos de ayuda al enemigo del soldado del ejército Bradley Manning o el asilo temporal que Rusia concederá al denunciante Edward Snowden te engañen. Con las embajadas y las misiones estadounidenses en alerta máxima en todo el Oriente Medio y el Norte de África, el estado de vigilancia sigue siendo tan fuerte como siempre, con el apoyo de los líderes de ambos partidos políticos y reforzado por un creciente cuerpo de derecho constitucinal elaborado en gran medida en secreto por el tribunal federal que supervisa la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera.
No se trata de minimizar la victoria limitada de Manning o de subestimar el impacto de los esfuerzos de Snowden para evitar la extradición. En virtud del artículo 104 del Código Uniforme de Justicia Militar, ayudar al enemigo es el equivalente aproximado de la traición a la patria (como se define en el artículo III de la Constitución). Al igual que la traición conlleva una potencial sentencia de muerte, aunque en el caso de Manning los fiscales militares buscaban sólo una cadena perpetua.
Sin embargo, Manning se enfrenta a hasta 136 años de prisión tras ser declarado culpable de 19 cargos, entre ellos seis violaciónes de la Ley de Espionaje de 1917. Con toda probabilidad, su sentencia será menos que eso, pero sigue siendo probable que pase décadas tras las rejas. Un destino similar le espera sin duda a Snowden el día en que caiga en desgracia con sus anfitriones rusos y se vuelva a los EE.UU. 
El duro trato a los denunciantes es probable que continúe en el futuro previsible según el ritmo de las necesidades y la expansión del propio estado de vigilancia. A raíz de la derrota del mes pasado de una propuesta de enmienda a la Ley Patriota que habría puesto nuevos límites a la capacidad de la Agencia de Seguridad Nacional para rastrear los registros telefónicos, hay poco en el horizonte político que pueda detener su expansión. 
También legalmente las vías para impugnar el estado de vigilancia están disminuyendo bajo la autoridad del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera. Fundado en 1978, el tribunal es un órgano judicial único, que consta de 11 jueces del Tribunal de Distrito de Estados Unidos designados por el juez presidente del Tribunal Supremo para servir en mandatos de siete años sin la confirmación del Senado. Todos los miembros actuales del Tribunal de Vigilancia fueron nombrados por el Presidente del Tribunal Supremo John Roberts. Diez son republicanos, casi todos tuvieron experiencia legal laboral en la rama ejecutiva del gobierno federal o de la fiscalía.
Las audiencias del Tribunal FISA se llevan a cabo en secreto "ex parte" sin previo aviso a los objetivos de la vigilancia, y las órdenes del tribunal son clasificadas. El año pasado, el gobierno presentó 1.789 solicitudes de vigilancia en la corte. Una solicitud fue retirada posteriormente, se concedieron todas las demás, aunque con 40 modificaciones.
El gobierno puede apelar las decisiones judiciales del tribunal FISA (en algunos casos, un proveedor de Internet que se oponga a las solicitudes de vigilancia también puede hacerlo) antes el Tribunal de Revisión FISA, un panel de tres jueces igualmente designado por el presidente del Tribunal Supremo. El Tribunal de Revisión también lleva a cabo sus trabajos en secreto y tiene discreción para dar a conocer sus decisiones al público. Sus decisiones pueden ser apeladas sólo ante el Tribunal Supremo. Ninguna de ellas, sin embargo, han sido objeto de recurso hasta el momento.»