14 septiembre 2013

Detención de Miranda: 'Ataque flagrante a la libertad de prensa' por Laura Poitras (Der Spiegel)

Miranda Detention: 'Blatant Attack on Press Freedom' 
por Laura Poitras (Der Spiegel
Detención de Miranda: 'Ataque flagrante a la libertad de prensa'
La detención de David Miranda - compañero del periodista de The Guardian implicado en las revelaciones sobre la NSA - y la destrucción de los discos duros en el sótano del diario británico revelan una cosa: los gobiernos no quieren que sus ciudadanos sean informados cuando se trata del tema de la vigilancia.
«El domingo pasado me despertó en Berlín un correo electrónico de Glenn Greenwald con una sola frase: "Tengo que hablar contigo lo antes posible."
Durante los últimos tres meses, Glenn y yo hemos estado informando de las revelaciones sobre la NSA que Edward Snowden nos desveló a ambos.

Fui a Internet al canal encriptado que Glenn y yo usamos para comunicarnos. Me dijo que acababa de recibir una llamada diciéndole que su compañero David Miranda estaba detenido en el aeropuerto londinense de Heathrow bajo la Ley Antiterrorista. David viajaba desde Berlín, donde había venido a trabajar conmigo. Durante seis horas me comuniqué por Internet con Glenn mientras trataba de averiguar lo que le estaba sucediendo a la persona que más ama en el mundo. 
Las informaciones de Glenn sobre la historia de la  NSA son posibles por el amor y el coraje de David. Cuando Glenn y yo viajamos a Hong Kong para encontrarnos con Edward Snowden, Glenn y David hablaban diariamente. Informar sobre los abusos más secretos de los gobiernos es algo que no está exento de momentos de miedo. Hubo un punto de inflexión en Hong Kong antes de que Glenn publicara la primera historia de la orden judicial de Verizon que reveló que la NSA espiaba a los estadounidenses. Fue David quien le dijo a Glenn: "Necesitas hacer esto. Si no lo haces nunca serás capaz de vivir contigo mismo."
Mientras Glenn y yo intercambiamos mensajes entre Rio y Berlín, David estaba siendo interrogado en Londres por nuestras informaciones sobre la NSA. Glenn dijo varias veces: "Realmente no puedo creer que estén haciendo esto." Yo no dejaba de pensar ojalá fuera a mí. Después de haber documentado y denunciado los abusos de poder del gobierno posteriores al 11 de septiembre, a los dos nos pareció que habíamos llegado a un punto en el que nada nos iba a sorprender. Nos equivocábamos -- usar las perniciosas leyes antiterroristas para tomar como objetivo a la gente que amamos y como trabajamos, eso nos impactó.
Informar sobre esta historia significa que algunas cosas sólo se pueden decir en persona, y aún así es difícil saber si se puede escapar de la vigilancia. David viajaba para encontrarse conmigo en nombre del diario The Guardian, que ha tomado la delantera en la publicación de las historias de la NSA. Ahora sabemos que la detención de David se ordenó desde los más altos niveles del gobierno británico, entre ellos el Primer Ministro. También sabemos que el gobierno de EE.UU. fue avisado previamente de que David sería detenido e interrogado.
La NSA tiene relaciones especiales con las agencias de espionaje de los países llamados "Cinco Ojos", que incluyen el GCHQ británico. Semanas antes de que David fuera detenido, los agentes de el GCHQ entraron en las oficinas del periódico The Guardian y supervisaron la destrucción de varios discos duros que contenían revelaciones hechas por Snowden. Esta acción también se autorizó a los más altos niveles del gobierno del Reino Unido. En estas unidades se incluían documentos detallando un masivo programa de espionaje interno del GCHQ llamado "Tempora."
Este programa despliega una tecnología de memoría intermedia de la NSA denominado XKeyscore "DeepDive" que ralentiza el tráfico de Internet para permitir al GCHQ espiar las comunicaciones globales, incluidas las de los ciudadanos británicos. Tempora se basa en la "asociación empresarial" de las compañías de telecomunicaciones del Reino Unido, incluyendo British Telecommunications y Vodafone. Revelar las alianzas secretas entre las agencias de espionaje y las compañías de telecomunicaciones encargadas de las comunicaciones privadas de los ciudadanos es periodismo, no terrorismo.
La destrucción por parte del gobierno del Reino Unido de material proporcionado por una fuente a una empresa periodística, sin duda, será recordado como el más flagrante ataque de un gobierno a la libertad de prensa. 
A medida que pasaban las horas del domingo, los abogados de The Guardian intentaron descubrir  donde se encontraba David detenido; el embajador de Brasil en Londres no pudo obtener ninguna información; y Glenn hacía frente al dilema de si debía salir a la luz pública o trabajar entre bastidores para asegurarse de que David fuera liberado y no detenido. Nunca he vivido una negociación de rehenes, pero esto sin duda se parecía a una. David fue finalmente puesto en libertad después de nueve horas. Fue obligado a entregar todos los aparatos electrónicos.
Usar los pasos fronterizos para tomar como objetivo a periodistas no es nuevo para mí. Lo experimenté por primera vez en 2006 en Viena, cuando viajaba de vuelta del Festival de Cine de Sarajevo a Nueva York. Me metieron en una furgoneta y me llevaron a una sala de seguridad donde fui registrada e interrogada. Los agentes de seguridad austríacos me dijeron que fui detenida a petición del gobierno de los EE.UU. Cuando llegué a Nueva York  me registraron e interrogaron de nuevo. 
Desde entonces he de origen. 
perdido la cuenta de cuántas veces he sido interrogada en la frontera de EE.UU., todo por culpa de mis investigaciones sobre cuestiones posteriores al 11 de septiembre. Se han incautado de mis dispositivos electrónicos, mis cuadernos han sido fotocopiados, y he sido amenazada con ser esposada por tomar notas. Me mudé a Berlín para editar mi próxima película porque no siento que puedo mantener la seguridad del material en mi propio país.
En este momento vivo en lo que fue Berlín Este. Se me hace extraño venir al antiguo hogar de la Stasi para exponer los peligros de la vigilancia de los gobiernos, pero estar aquí me da esperanza. Hay una memoria histórica profunda entre los alemanes de lo que ocurre con las sociedades en las que los gobiernos toman como objetivo y espían a sus propios ciudadanos. La protesta pública en Alemania que siguió a las revelaciones sobre la NSA ha sido enorme.
Debido a las revelaciones hechas por Edward Snowden, tenemos por primera vez un debate internacional sobre el alcance de la vigilancia gubernamental. Desde hace tres meses casi todos los días los ciudadanos conocen nuevos programas de vigilancia ilegales que fueron puestos en marcha en secreto por sus gobiernos. Toda nuestra información ha sido de interés público, y no ha causado daño.
La detención de David y la destrucción de los discos duros en el sótano de The Guardian revelan una cosa: nuestros gobiernos no quieren que sus ciudadanos sean informados cuando se trata del tema de la vigilancia. A los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y otros les gustaría que este debate terminara. No lo hará. 
Glenn y yo, con el pleno apoyo de David y otros, seguiremos trabajando en las revelaciones hechas por Snowden, al igual que The Guardian, Der Spiegel, The Washington Post, sus periodistas y sus seres queridos, y muchas otras organizaciones de noticias que creen que los ilimitados poderes de vigilancia de los gobiernos, secretos y sin control, son una amenaza para la democracia.»