31 julio 2013

Modelo alemán : donde el bajo salario hace daño por Nathalie Versieux (Libération)

Modèle allemand : là où le bas salaire blesse 
por Nathalie Versieux (Libération
Modelo alemán : donde el bajo salario hace daño
Los trabajadores pobres son cada vez más numerosos en Alemania, donde no existe el salario mínimo, salvo en las promesas de campaña de la izquierda.
«Britta, una mujer joven con rostro cansado, forma parte de esos asalariados pobres de los que se avergüenza la próspera Alemania. Peluquera en un salón al este de Berlín, gana 5,50 euros brutos la hora, o sea 40% menos que el salario mímino (Smic) francés (9,43 euros brutos). Incluso con las propinas, no puede vivir sin el complemento de salario pagado por el estado a los trabajadores pobres. Sin esta ayuda, Britta recibiría menos trabajando de lo que reciben los parados de larga duración que se benefician de ayudas sociales mínimas. "Con lo que gano, acudo a las distribuciones alimentarias de la iglesia, para no tener que ir al supermercado", explica esta joven madre de un niño de 3 años.
Competitividad. Como Britta, 8 millones de trabajadores ganan menos de 8 euros brutos por hora en Alemania, un país donde no existe el salario mínimo. Estos trabajadores mal pagados son un elemento clave en la competitividad del "Made in Germany" y su éxito de exportación. El costo total de la mano de obra en las fábricas es todavía muy parecido en Francia y Alemania  (35,50 euros por hora en Francia, frente a 34,40 en Alemania). Sin embargo, como lo demuestra un reciente estudio realizado por Patrick Artus, economista jefe de Natixis, los servicios, que representan más del 60% del valor añadido de la industria, son un 25% más baratos en Alemania. Pero es precisamente en los servicios y las pyme de subcontratación donde se concentran los asalariados pobres.

En plena campaña para las elecciones legislativas del 22 de septiembre, la instauración de un salario mínimo es la principal reinvidicación de los socialdemócratas y los sindicatos.  Sin embargo, el salario medio aumentó el año pasado en Alemania, e incluso más rápido que en el resto de la Unión Europea. Se espera que la tendencia continúe en 2013, estimó la firma Kienbaum: se espera que los salarios de los empleados y los trabajadores aumenten en un 3% de media, frente al 2,6% en Francia.
Estos incrementos salariales se vinculan al famoso diálogo social a la alemana. Los convenios colectivos sectoriales estipulan, en efecto, en cada sector un salario mínimo. "El año pasado hemos sido capaces de alcanzar convenios colectivos positivos en todos los sectores, la industria, los servicios e incluso en la función pública", dice Claus Matecki, funcionario de la DGB. La tendencia ha continuado este año, con las negociaciones salariales más favorables, que van desde 2,1% para la industria del caucho al 4% en la construcción, siendo el aumento promedio de alrededor de 3%, de acuerdo a la Fundación Hans-Böckler, cercana a los sindicatos.  
Sin embargo, estos acuerdos incluyen cada vez a un menor número de empleados. "Para escapar de los aumentos salariales obligatorios, es suficiente que los patrones abandonen su federación, y son cada vez más propensos a hacerlo", dice Claus Matecki. Abandonando su federación, las empresas ya no disfrutan de los beneficios de los contratos colectivos - esencialmente la paz social. Sin embargo, quedan libres de pagar a sus empleados menos. En 2012, sólo el 58% de los trabajadores alemanes disfrutó de los beneficios de los convenios colectivos: 60% en el oeste y el 48% en el este. Hace quince años, el porcentaje era respectivamente de 75% y 63%. 
"Contención". Además, los convenios no se aplican a las empresas muy pequeñas como son las peluquerías. Ni Britta ni su compañero, ni nadie de su entorno se ha beneficiado de ellos. "¡La negociación colectiva es la nobleza del proletariado! se burla Bernd, 55 años, trabajador de la industria gráfica. ¡Son los trabajadores de Volkswagen quienes cobran 7000 euros de primas al final del año para que el jefe reciba todos sus millones sin resistencia! Lo que necesitamos es un salario mínimo interprofesional. Pero con Merkel esto nunca sucederá. Y los alemanes no son del tipo de salir a las calles, como en Grecia o España."
Bernd está conmocionado por el aumento del resentimiento antialemán en los países del sur de la zona del euro. Pero el sindicalista Claus Matecki comprende en parte las críticas contra el modelo nacional basado en las exportaciones, pero también en los bajos salarios. "En Alemania, se trata de uno de cada cuatro empleados. Las malas condiciones de trabajo, los minijobs, el trabajo temporal, los contratos de rendimiento han aumentado considerablemente en los últimos años. Es por eso que necesitamos una contención del sector de bajos salarios, y un salario mínimo de 8,50 euros brutos por hora, con el principio de "igual trabajo igual salario", incluyendo a los trabajadores temporales." Esta reivindicación es la principal arma electorial de los socialdemócratas. Pero por ahora, al SPD se le atribuyen el 22% de los votos, frente al 40% de la CDU de Merkel."