12 junio 2013

¿Arruina Internet a la clase media? por Johannes Thumfart (Die Zeit)

Ruiniert das Netz die Mittelklasse?
por Johannes Thumfart (Die Zeit
¿Arruina Internet a la clase media? 
Menos poder para las firmas de Internet: el libro de Jaron Lanier y Robert McChesney piden una política económica justa en la Red.
«Desde el comienzo de la Nueva economía en los años noventa, los utopistas de la Red prometieron oportunidades económicas gracias la digitalización: menos obstáculos a la iniciativa empresarial, lejos de los gigantes anquilosados de la Vieja economía. Esta promesa no se ha cumplido. De hecho, durante los últimos veinte años la riqueza se ha concentrado de manera significativa en los países más conectados en red.
Especialmente en la economía digital, se han formado peligrosos monopolios, como Google, Amazon, Microsoft, Apple, una economía de El-ganador-se-lo-lleva-todo. Después de más de cien años de emancipación socialdemócrata de la clase media, estamos de vuelta en la era de los Krupps, Rockefeller y Carnegie.

En la teoría de de la red estadounidense se investiga actualmente por eso con gran interés la cuestión de una política económica adecuadamente regulada en la era de Internet. Esta es la cuestión planteada en primer lugar en el esperado nuevo libro de Jaron Lanier Who Ows The Future? Lanier es el padre intelectual del concepto de realidad virtual  y actualmente una de las superestrellas de la crítica a Internet. También el economista de la comunicación Robert McChesney publicó a principios de año un libro sobre el tema.
La tesis de Lanier es simple, pero plausible. La concentración económica en el sector digital funcionó exactamente como en otras áreas, sólo que es mucho más rápida y por lo tanto más peligrosa. En un punto particularmente polémico, escribe: "No hay diferencia si ocurre la concentración en el sector de las redes socialesen las de seguros, en el comercio de derivados o de comercio electrónico. Fuera cual fuera la intención original hoy en día la tecnología digital se dirige contra la clase media".
Según Lanier, la clase media está siendo explotada sistemáticamente para ser despojada mediante el pretexto de ofertas gratuitas de sus datos personales. Esto beneficia a unas pocas empresas de la red que desarrollan publicidad mejor dirigida y algoritmos más eficientes en función de los datos de sus clientes.
Irónicamente, el público está satisfecho precisamente con su explotación, debido a que la concentración de la riqueza en los últimos años ha esquilmado hasta ese grado a la clase media. Internet ha arruinado a los músicos de clase media, periodistas, tiendas de discos, librerías, editoriales, agencia de viajes, tiendas de video, prácticamente toda la industria fotográfica.  Sin los productos gratuitos de la grandes empresas muchos hoy no podrían ya vivir. De continuar esta explotación, predice Lanier, pronto llegará un punto en que ya no podamos darnos el lujo de pagar nuestra agua potable, pero que nuestro Facebook sea gratuito.
Como alternativa pide un monetarización consecuente de la economía digital. Todos los datos que son recopilados a través de los usuarios deberían ser transferidos a su titular. Cada vez que una firma use esos datos personales deberían ser exigidos "nanopagos" que redundarían en beneficio de la clase media. En tal contexto se preferiría renunciar al ámbito privado y a los derechos personales. Cuantos más datos se recopilen, más dinero habría para el usuario.
Las tesis de Lanier están expuestas con el estilo del autodidacta reconocido al que hay que acostumbrarse, y que en ocasiones se hace insoportable, pero su contenido es convincente. Incluso en su devastadora crítica del libro, el crítico Evgeny Morozov sólo pudo presentar un único argumento convincente: que los "nanopagos" probablemente no bastarían para pagar a todos aquellos que en el futuro perderán sus trabajos por la robotización. Como solución alternativa quedaría sólo alguna forma de socialismo.»