06 abril 2013

El mensaje de las víctimas invisibles de EE.UU. por Glenn Greenwald (Rebelión)

El mensaje de las víctimas invisibles de EE.UU. 
por Glenn Greenwald (Rebelión) 
«Ayer [30 de marzo de 2013] tuve el privilegio de ver una proyección especial de Dirty Wars (Guerras sucias) un film dirigido por Richard Rowley basado en el trabajo investigativo del periodista Jeremy Scahill sobre la guerra global encubierta del gobierno del presidente Obama. El film se enfoca, específicamente, en las interminables listas de personas a ser asesinadas por EE.UU. Escribiré en mayor detalle cuando se acerque la fecha de exhibición al público en general, y de la publicación del libro homónimo. Por ahora, me limitaré a decir que el film es el más importante que he visto en años: apasionante y con un fuerte impacto emocional, revela información nueva y de gran importancia, incluso para aquellos de nosotros que hemos seguido muy de cerca estos temas. El film recibió premios en Sundance y excelentes reseñas de medios tan inesperados como Variety y Hollywood Reporter. Quisiera señalar un pequeño aspecto que hace que este film sea crucial.
El aspecto más propagandístico de la "Guerra contra el Terror" de EE.UU. ha sido, y sigue siendo, el tratar de que las víctimas no tengan voz, que sean invisibles. No suelen ser mencionadas en los periódicos; de igual manera ni las víctimas ni sus familiares pueden ser ni vistos ni oídos en la televisión. Los Ministerios de Justicia de Bush y Obama han colaborado con los jueces federales para asegurarse de que, incluso aquellos que todos admiten que son víctimas inocentes, no tengan acceso a los tribunales de EE.UU. y por lo tanto, carezcan de medios para que sus casos sean conocidos y sus derechos reivindicados. Las teorías de secreto a raja tabla y los crecientes ataques contra los denunciantes de conciencia marginalizan a esas víctimas aún más.
Es la táctica más avanzada para convertir a las víctimas en el Otro: ocultar su condición humana, posibilitar su deshumanización al relegarlas a la no existencia. Como sostuvo Ashleigh Banfield en su discurso de 2003 denunciando el trabajo de la prensa estadounidense en la guerra de Irak (meses antes de que se la nombrara en un cargo subalterno previo a ser despedida de MSNBC): los reportes de los medios corporativos de EE.UU. excluyen sistemáticamente tanto los puntos de vista del "otro lado" como a las víctimas de la violencia estadounidense. Los medios de los países predominantemente musulmanes reportan sobre estos sufrimientos pero los medios estadounidenses no lo hacen, lo que constituye una de las principales razones para la disparidad de puntos de vista entre las dos poblaciones. Ellos saben qué hace EE.UU. en esa parte del mundo donde ellos viven, pero los estadounidenses permanecen ignorantes de esa realidad.
La importancia de Dirty Wars (Guerras sucias) es que transmite de una manera visceral los efectos del militarismo de EE.UU. en estas víctimas invisibles: permitiéndoles que ellas hablen por sí mismas. Scahill y su equipo viajaron a sitios a los que los demás periodistas de EE.UU. o no pueden o no quieren ir: a provincias remotas de Afganistán, Yemen y Somalia para darle una voz a las víctimas de la agresión estadounidense. Escuchamos lo que dicen afganos cuyos familiares (incluyendo dos mujeres embarazadas) fueron masacrados por Fuerzas Especiales de EE.UU. en 2010 en la provincia de Paktia, a pesar de formar parte de la policía afgana. Frente a ese hecho la OTAN mintió descaradamente diciendo que las mujeres ya habían fallecido víctimas de "muerte por honor" en el momento en que ellos llegaron al sitio (mentiras repetidas, sin ningún cuestionamiento, por supuesto, por la prensa de EE.UU.).»