03 enero 2012

The destruction of animal spirits
por David Blanchflower (New Statesman)

La destrucción del carácter irracional del consumidor
El plan de George Osborne de galvanizar la economía a través de la austeridad ha fracasado, como los keynesianos predijeron que pasaría. ¿Puede cambiar el rumbo antes de que sea demasiado tarde? O, ¿estamos ya en la espiral mortal de una nueva recesión?
"El caos en el que se encuentra la economía era predecible desde el momento en el que esta coalición de gobierno económicamente ingenua tomó posesión en mayo de 2010 sin un plan para el crecimiento económico. A pesar de todas las bravatas del discurso pronunciado por el Ministro de Economía, George Orborne, el martes 29 de noviembre, se aproxima una recaída en la recesión y varios años de bajo crecimiento, cortesía de los hombres instalados en los números 10 y 11 de Downing Street.
La amarga experiencia de los años treinta debería haber servido como advertencia a Osborne de los peligros de retirar los estímulos gubernamentales antes de que se estableciera una recuperación completa. Fue avisado por parte de economistas, incluyéndome a mí, así como varios ganadores del Premio Nobel, de los peligros que entrañaría un programa punitivo de austeridad. Pero esta advertencia fue ignorada y ahora el gobierno está ya planteándose tomar prestados al menos 158 billones más de los planeados hace un año".