24 diciembre 2015

El mejor servidor público es el peor por Thomas Frank (The Wrecking Crew)


“El mejor servidor público es el peor”

En su libro The Wrecking Crew (La cuadrilla de demolición), Thomas Frank defiende la idea de que un desgobierno como el que hemos visto no es ni un accidente, ni el trabajo de unas pocas manzanas podridas. Es la consecuencia del triunfo de una filosofía de gobierno muy particular, de un movimiento que considera al estado liberal como una aberración y al mercado como el estado de gracia ideal para la sociedad humana. Este movimiento es amistoso con la industria, no sólo a fuerza de contribuciones a las campañas electorales, sino por pura convicción.

"Lo que emergió después de la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos y en los países industrializados, fue una economía regulada y una tregua entra empresarios y trabajadores, los dos grandes partidos enfrentados a lo largo del siglo XX. Ambos renunciaron a conseguir un triunfo final sobre la otra parte: los empresarios aceptaron a los sindicatos en las empresas, los líderes sindicales mantuvieron la paz e, incluso, cuando los republicanos controlaron el gobierno, dejaron el paz la Seguridad Social e incluyeron representantes de los sindicatos en las agencia y comisiones gubernamentales. Fue la época del consenso liberal.

El conservadurismo que hizo su vuelta triunfal en los años sesenta y ochenta fue una mutación adaptada para sobrevivir después del desastre de 1929. Lo cual, por supuesto, no significa que este conservadurismo abandonara el laissez-faire, su razón de ser, sino que se presentaría desde entonces como una forma de oposición al orden establecido, cambiando su aspecto según lo requirieran las circunstancias. [...] Un movimiento que iba a definirse por aquello a lo que se oponía.
Y la principal cosa contra la que se opondrían, como todo el mundo sabe, era el Gran Gobierno. Su razonamiento es tan familiar a la mayoría de los americanos que pueden recitarlo dormidos. El gobierno se apodera -roba- lo que ganas a través de los impuestos. Esta enorme cantidad de dinero fluye a Washington, sigue la historia, donde es desviada por los sabelotodo del gobierno a gente que la merece mucho menos que tú. Y cuando los burócratas de Washington no están malgastando tu dinero en proyectos idiotas que siempre se echan a perder, están diciéndote cómo tienes que dirigir tu empresa, añadiendo regulación sobre regulación hasta llenar una estantería de leyes que nadie puede esperar ni siquiera comprender y mucho menos obedecer. [...]
Desde los tiempos de Reagan hasta hoy han pasado veintiocho años, con pocas interrupciones, los conservadores han dominado el poder ejecutivo o legislativo de ese estado que afirman con tanta fe despreciar. El gran gobierno contra el que se manifiestan es, en gran parte, su gobierno.
Que un grupo político se presente a si mismo como una rebelión contra su propio gobierno puede parecer una maniobra extremadamente cínica. Si es así, estás empezando a comprender el Washington de los conservadores. El cinismo es la esencia del movimiento. [...] Es cínica, sobre todo, la manera en que entienden las posibilidades de mejorar a través del gobierno.
En la era liberal, y en otros países donde la idea todavía persiste, el talento es central en la concepción del servicio público. Esto no significa que la burocracia liberal sea siempre una institución efectiva y digna de alabanza, pero cuando es adecuadamente gestionada es capaz de realizar las tareas complejas para las que fue diseñada. Conservadurismo, por el contrario, parece querer activamente un producto inferior. Creyendo que el gobierno eficaz es algo entre imposible e indeseable, conservadurismo da los pasos necesarios para asegurar su impotencia. El resultado es predecible: un camión cargado de la leche materna del conservadurismo, cinismo hacia el gobierno.
Un Alegato por la Ineficacia en el Gobierno” fue el título de la más concisa expresión de esta doctrina; apareció en 1929 en la páginas del Nation’s Bussines, la revista de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, en forma de entrevista con Homer Ferguson, el ex presidente de esa venerable institución. “El mejor servidor público es el peor”, según las declaraciones de Ferguson.
Un hombre sobresaliente de primer orden en el servicio público es corrosivo. Socava nuestras libertades. Cuanto mejor es y cuanto más tiempo permanece en el cargo, mayor es el peligro. Si además es entusiasta —un loco de mirada inteligente que está desesperado por convertir nuestro gobierno en el mejor del mundo— comparado con él la peste negra es el paraíso”.
Ferguson fue un contratista del ministerio de defensa, un constructor de barcos para la marina, y si nuestro gobierno llegara a estar compuesto por gente con talento (explicaba a su interlocutor), podría llegar a construir su propios barcos de guerra dejando al pobre Homer sin trabajo.
Tal como se presentaba, era el más cínico de los argumentos, pronunciado desde las más altas esferas de la sabiduría industrial e imposible de malinterpretar. “Si los servidores públicos son y siguen siendo ineficaces, el público se hartará de esa incompetencia y confiará exclusivamente en las empresas y corporaciones”, escribía un lector. “Esto significa menos competencia y más beneficios”. Especialmente para los contratistas en el ámbito de la defensa, cuyo interés en un gobierno de bajo nivel intelectual era tan obvio entonces como ahora.
Durantes los años posteriores al crac de 1929, el país ignoró el alegato de la Cámara a favor de un mal gobierno, inclinándose, al contrario, por usar el gobierno para crear un sociedad más justa.
El asalto [al gobierno] empezó en serio en los primeros días de las administración Reagan, con la Nueva Derecha demandando puestos para los derechistas y protestando cada vez que un republicano moderado recibía un puesto destacado. La politización resultante de las operaciones del gobierno fue sin precedentes, con leales en los puestos y los servidores públicos de carrera marginados. En el verano de 1981, según un informe, el 59 por ciento de los “nombramientos del gobierno” confirmados por el Senado no tenían ninguna experiencia, al igual que el 78 por ciento de los contratados por Reagan en agencia independientes y el 100 por ciento en las agencias regulatorias. La politización fue especialmente importante en una agencia esencial The Office of Management and Budget que empezó a producir ridículas optimistas proyecciones presupuestarias, afirmando que en el futuro inmediato habría superávit en lugar de el déficit récord al que todo el mundo sabía que conducirían las políticas de Reagan.
El dato mortal, sin embargo, fue lo que los burócratas llaman la “brecha salarial”. Si el gobierno quiera atraer gente con talento a la administración, el salario tiene que ser competitivo con respecto a lo que ofrece al sector privado. Si el gobierno cree que los trabajadores con talento deben trabajar fuera de la administración hará lo contrario.
Por supuesto hizo lo contrario. En 1975, los trabajadores de la administración federal ganaban aproximadamente un 10 por ciento menos que la gente que hacía un trabajo comparable en el sector privado, lo cual no era preocupante dados los beneficios y seguridad de los trabajos en la administración. En 1987, la brecha salarial se había ampliado a un 30 por ciento. En 1990, cuando el método del gobierno para calcular la diferencia cambió, los funcionarios de nivel más alto ganaban casi un 40 por ciento menos que personas con las mismas capacidades que habían elegido trabajar en el sector privado. En 2008, los salarios iniciales en las firmas de abogados de Washinton para los chicos recién salidos de la universidad eran más altos que los salarios finales a los que podían llegar a servidores públicos de carrera.
El servicio civil profesional es una forma de organización que todas las sociedades avanzadas adoptaron hace cien años por la misma razón: asegurar que el estado no fuera un instrumento del dinero. Que su demolición haya coincidido con la mayor ola de corrupción política que se recuerda no es mera coincidencia."
Thomas Frank, The Wrecking Crew, págs. 31-32,128-137.