07 mayo 2010

La gran fraternidad de los muertos
por Carmen Grimau (Libertad Digital)

Paul Nizan, antes de morir en las costas normandas en 1940, lanzaba una pregunta a sus camaradas, de los que se apartó tras el pacto germano-soviético del 39: ¿creéis que se puede vivir con un cementerio como maternidad?
"Esta anomalía anacrónica, sabiamente dosificada por las instituciones del Estado, hace que se proyecte a los pobres muertos del pasado en el gran escenario del presente. Pirueta, triple salto mortal y reaparecen.
Vivimos en un manicomio intelectual. En una permanente dinámica autodestructiva. Cuando una política se sustenta en el rencor institucional, la descomposición social es asombrosamente rápida.
Lo moralmente repudiable es la tentación de retornar a lo elemental: a los odios organizados. Una nación que está sempiternamente replanteando la legitimidad de sus instituciones es un estado enfermo con muy mala cura.
El pasado ha sido siempre y en todos los tiempos una inmensa herencia en litigio.
Y los vivos se aporrean con cadáveres desde la noche de los tiempos modernos."