07 diciembre 2009

Laicidad
por Gabriel Albiac (ABC)

"Benedicto XVI retomaba, con ello, la propuesta formulada por Sarkozy, en términos que partían de la separación Iglesia-Estado fijada por la ley francesa del año 1905, como clave mayor de la democracia. Había que poner luz, eso sí, sobre fatales malentendidos. Es lo que piensa estar abriendo el presidente francés, cuando llama «nuevamente a una laicidad positiva: una laicidad que reúna, que dialogue, y no una laicidad que excluya o denuncie». Y, al asentar ese común principio como por igual saludable para Iglesia y Estado, el Papa asentaba el fundamento doctrinal para algo de importancia excepcional en una Europa cuyos dos fundamentos históricos, cristianismo y racionalidad griega, han entrado, en los dos últimos decenios, en la más honda crisis de su historia. Fuimos muchos los que -desde la distancia sosegada del no creyente- vimos en aquel encuentro conceptual -que cerraba un largo conflicto abierto por la ley francesa de 1905- la base para la común reflexión frente al embate de una religión de la innegociable irracionalidad autoritaria, como la que cada vez más amenaza extenderse sobre Europa.
No era una aislada anécdota; menos aún, un adorno retórico. Los lectores de ese teólogo excepcional que es Joseph Ratzinger conocen bien la fórmula que, en el año 1959, da origen a su innovadora hipótesis acerca de la inserción del cristianismo en el saber griego: el cristianismo es la Escritura más la razón griega."